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Disfruta de todos los artículos de Ana Veiga publicados en Gonzoo

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  • 09/08/15--22:20: Mi año como profe de circo
  • Trabajador de circo

    Si hace tres años, le dicen a Luis Dobarro (26 años) que iba a pasar un año de su vida en el circo, probablemente no se lo hubiera creído. Pero este maestro de Primaria tomó un día la decisión de presentarse a las oposiciones para el programa de enseñanza Aulas Itinerantes en los Circos. «Antes los maestros se presentaban a este programa por la experiencia; ahora se hace por supervivencia. Pagan menos que en un colegio normal y ya no pagan dietas por estar allí… pero los que vamos es porque queremos coger experiencia y no tenemos más opciones».

    Luis aprobó las oposiciones y se inscribió en la lista de sustitutos para este programa. Hizo una entrevista personal en el Ministerio de Educación, presentó el proyecto educativo que pondría en marcha en caso de ser elegido y, un día, lo llamaron: se había convertido en profesor de circo.

    «Tiene una parte muy bonita que son los viajes y toda la gente que conoces. Pero detrás de la luz y color del circo, también hay muchas sombras». Han pasado un par de años desde su trabajo en el Circo África y en el Circo Italia, en los que estuvo en total un año. «Llegué al primero porque el maestro anterior no aguantaba más; tuvo una discusión fuerte con los dueños del circo y se fue». Tras esa marcha repentina, llegó Luis esperando no tener el mismo problema.

    «Tuve suerte; a mi me trataron muy bien aunque a cambio de no protestar por nada. Por ejemplo, el Ministerio nos pasa una lista de todo lo que debemos tener a nuestra disposición pero llegué allí y algunas de esas cosas —como material escolar o el mantenimiento de la caravana donde duermes— no estaban como deberían. Tenía dos opciones: decírselo al Ministerio o tratarlo directamente con los empresarios del circo».

    Circo África

    Luis siempre ha elegido la segunda opción —que a veces ha terminado en una visita rápida a la tienda más cercana donde él ha comprado eso que faltaba— porque la primera opción implicaba que les pudieran quitar la subvención para enseñanza. «Si les quitan la subvención, quien sufre serán los niños». Así que, con la sonrisa puesta y la mirada baja, pasó un año, saltando entre su caravana-dormitorio y la caravana-escuela.

    La sociedad estamental circense

    «Vivir en el circo es una experiencia diferente, es como estar una burbuja o viajar en el tiempo», dice pensativo. «A veces, me daba la sensación de que estaba en una especie de Edad Media, con sus estamentos de realeza —los empresarios del circo—, nobleza —los artistas— y los estamentos más bajos, formados por los trabajadores que montan la carpa y las instalaciones». Sobre el trato a estos últimos, lanza palabras duras: «Algunos empresarios los tratan fatal, incluso llegan a humillarlos o a asustarlos con la fusta que usan para los animales. Por ejemplo, les pagan cada día, no mensualmente; y les dan el dinero justo. Si un día ellos consideran que no hicieron bien el trabajo, no les pagan. La gente que está en estos puestos es gente como expresidiarios, exprostitutas… a los que no les queda otra opción que tragar», afirma. Aunque insiste en que «no todos los circos son iguales», reconoce que en todos los casos que conoce tanto en primera persona como a través de compañeros del programa, hay una división por 'clases'.

    «El maestro es la única figura que se tiene que ganar a pulso su 'estamento'. Si vas allí con mucha humildad y de una manera muy tranquila, te van a tratar bien», pero avisa: lo mejor es marcar unos límites. «El mismo Ministerio te recomienda que no crees lazos con el personal del circo. Yo intentaba encontrar un punto medio y, aunque habitualmente comía solo en mi caravana, no me perdía los eventos especiales como los cumpleaños. Es difícil encontrar un equilibrio».

    Lo peor de estas divisiones en función de los cargos desempeñados en el circo es que se arrastran hasta dentro del aula. «Los hijos de los jefes no conciben que les des la misma atención a ellos que a los hijos de los empleados y acaba habiendo peleas». Aunque las diferencias no son solo debido a clasismos sino también a los distintos cursos académicos que se ven obligados a compartir espacio. «Suelo trabajar la autonomía con los mayores para que puedan desarrollar sus tareas sin casi ayuda y así poder estar más pendiente de los pequeños. Pero puede llegar a ser una locura».

    Circo África clase

    El cambio como norma

    Para un niño, concentrarse en los estudios siempre supone un esfuerzo. Y más si la otra alternativa a estudiar es aprender malabarismos o ejercicios de equilibrio. «Hay niños que están más pendientes de ensayar que de estudiar. Muchos padres ven que su futuro será el circo y que a los niños les importa mejorar como artistas, y no insisten en el tema de sus estudios porque creen que no les va a servir para nada».

    En eso, el Circo Italia fue una excepción «gracias a la gran implicación de la madre en la educación de sus hijos», pero no es habitual. «El nivel general es muy bajo. Si llegan a la ESO, ya es un logro. Pienso en los casos que he conocido en mi año de trabajo en el circo y en las historias que conozco a través de otros maestros del programa y no sé de ningún caso que haya estudiado Bachillerato o que haya ido a la universidad», dice compungido.

    Los ensayos o la falta de concentración no son los únicos culpables. La mezcla de cursos en la misma clase y el constante cambio de ubicación o maestro tampoco son de ayuda en el camino hacia el éxito académico. «El horario es como el de un colegio normal pero la diferencia es que, los días que hay que viajar, la clase se tiene que cambiar de horario». Y esto en el mejor de los casos, cuando reciben subvención para tener un profesor a su disposición.

    «Antes de los recortes, la subvención se daba a unos 25 colegios y ahora son 12 o 13». Hay circos que no cumplen los requisitos porque no tienen suficientes niños y se quedan sin subvención, confiando la educación de sus pequeños al CIDEAD (Centro para la Innovación y Desarrollo de la Educación a Distancia). «En ese caso, hacen el curso a través de Internet y se examinan en un colegio a final de curso; siempre pueden contratar a un tutor con su dinero. La segunda opción es matricular a los niños en un colegio cada semana pero puede que no hay continuidad en las lecciones; puede que en un centro están dando los animales pero a lo mejor luego pasan a otro donde dan las partes del cuerpo».

    Sin embargo, estudiar dentro del circo tampoco elimina la inestabilidad porque no hay una clase con un número fijo de alumnos. «A veces, llegas a clase y tienes 7 niños pero ¡al día siguiente tienes 10!». Esto se debe al flujo de familias itinerantes de artistas que viajan de circo en circo con sus hijos. «Suelen actuar en circos que tienen maestro para que sus hijos puedan ir a clase; como los maestros estamos en el mismo programa, nos intercambiamos información sobre el niño y al menos podemos hacer un seguimiento. El problema es cuando se van a colegios sin maestro… supongo que ahí dependerán solamente del CIDEAD pero es complicado asumir tantos cambios, y más en la infancia».

    Tras dos años, Luis hace un repaso de sus experiencias y de todo lo aprendido. «He llegado a estar en pleno invierno en un pueblo perdido en Castilla y León sin luz ni agua… La vida allí no es fácil pero, desde luego, es toda un experiencia».

    Luis Dobarro


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    Runnorexia, adicción a correr

    Lo sabemos: hay muchas palabras de las que vas a leer a continuación que te dejarán meditabundo, patidifuso y hasta turulato. Y no, no nos referimos a las tres que acabamos de escribir. Hoy hablamos de esos nuevos términos que no existían hasta hace poco pero que están directamente relacionados con hábitos muy comunes en la población actual. Estas son algunas de las nuevas adicciones del siglo XXI.

    Runnorexia

    Según una encuesta de la marca de equipamiento deportivo Sport Zone realizada a un millar de personas, el running es el deporte que más se practica en España (27,44%) seguido del fitness (19,7%) y la natación (18,16%). 

    Ya sea por el factor económico (es un deporte low cost para el que solo es necesario tener un par de zapatillas) o por el factor social (permite entrenar con amigos), el running es una de las nuevas modas más extendidas en nuestro país. Y, aunque se supone que practicar deporte siempre es sano, quizá convenga matizar que lo es siempre y cuando no se convierta en el centro de nuestra día a día. Ahí es donde aparece la runnorexia.

    La runnorexia es la adicción a correr, que puede incluso generar una especie de síndrome de abstinencia si no realizamos las actividades que habíamos programado. Sin embargo, conviene aclarar que no todo aquel que se esfuerza en mantener sus hábitos deportivos sufre de este problema. 

    Los runnorexicos son personas cuyo único tema de conversación es el running o cuestiones derivadas: la alimentación que necesitan para su actividad, las marcas que han hecho, los mejores sitios para correr, las rutas que han hecho o los accesorios que necesitan para su carrera diaria. Es decir, la runnorexia supone que gran parte de su vida gire en torno a correr.

    Esta adicción tiene una base biológica, relacionada con el bienestar provocado por la liberación de endorfinas durante el ejercicio. Para ahondar en esto, la psicóloga Virginia Antolín decidió realizar un estudio llamado 'Adicción al deporte: estandarización de la escala de detección SAS' donde afirma que el 18% de las personas que practican deporte con asiduidad pueden considerarse adictos al deporte.

    Virginia, que tan solo ha contado con una muestra de 33 personas para realizar este estudio, insiste en su fiabilidad porque «cuenta con un Alpha de Cronbach (coeficiente que evalúa la fiabilidad de una escala de medida) superior a 0.8 (el mínimo fiable es de 0.7) y algunos de los enunciados de la encuesta han resultado ser muy específicos para la detección de la adicción». 

    En su estudio, Virginia propone "crear la primera escala española (SAS) para la detección de la adicción o dependencia al deporte" con el fin de poder marcar estándares que delimiten cuándo nos extralimitamos en nuestro interés por el deporte. Como consejo, el Hospital Frederiksberg de Copenhague recomendaba en un estudio elaborado a principios de 2015 no correr más de 4 horas por semana y nunca más de 3 días. 

    Nomofobia

    No, no tiene nada que ver con el miedo a los gnomos. La palabra nomofobia viene de  del anglicismo "no mobile phone phobia", es decir, el miedo a no tener el teléfono móvil o a quedarse sin alguno de los elementos que le permiten funcionar correctamente, como la cobertura, batería o incluso la conexión a Internet. Y, al contrario de lo que pueda parecer, no es una patología solo de niños o adolescentes sino que afecta también a muchos adultos.

    Según una encuesta del Instituto Nacional de Estadística (INE), el 96% de las familias españolas tienen teléfono móvil y el 77% de los internautas acceden a Internet a través del móvil. La OCU también realizó un estudio en 2014, donde afirma que el 26% de los españoles entre 18 y 64 años reconoce que su vida personal depende en gran medida del uso de su móvil. Incluso, el 65% de los encuestados (una muestra de 1.900 personas) dice mantener siempre cerca y encendido el móvil. Puedes hacer el test online de la OCU y averiguar tu grado de dependencia de tu smartphone.

    En asociación a esta nueva enfermedad, ya se están acuñando términos como la 'whatsapitis' (adicción al uso del Whatsapp), el phubbing (uso excesivo del smartphone) y la fomo (que viene de la expresión anglosajona 'fear of missing out', es decir, el miedo a estar desconectado).

    Directamente asociado al uso del móvil, aparece la adicción Internet o ciberadicción. La OCU afirma que el 25% de los españoles tiene síntomas de estar enganchado a la Red. Según el estudio, los encuestados pasan una media de 5 horas al día conectados a Internet y el 78% lo hace a través de su teléfono.

    Cibercondría

    Internet es maravilloso para obtener toda la información del mundo desde el sofá de tu casa. Pero ¿te imaginas qué pasaría si la información que consultas avivara tus peores pesadillas? 

    Este es el riesgo al que se enfrentan los hipocondríacos que, debido a la facilidad de acceso a la información sobre en enfermedades en la Red, consultan compulsivamente todo aquello que temen padecer. Esto da como resultado una nueva patología conocida como la cibercondría o hipocondría digital.

    El primer estudio sobre la cibercondría se hizo en 2008 por Ryen White y Eric Horvitz, investigadores de Microsoft, cuando evaluaban las búsquedas relacionadas con la salud en los motores de búsqueda más populares. Sin embargo, acabaron por crear un término que, aunque existía desde el año 2000 referente a obtener conclusiones negativas sobre cuestiones relacionadas con la salud, tomó ahora su nueva acepción aplicada a la convicción de problemas en la propia salud influída por las búsquedas online realizadas.

    Su investigación tuvo tal repercusión que hasta apareció en las páginas de The New York Times. "La gente tiende a mirar solo los primeros resultados del buscador; si leen tumor cerebral o ELA (Esclerosis Lateral Amiotrófica) se convierte en el punto de partida de su hipocondría", decía Horvitz al diario estadounidense.

    Una de las principales causas de esta enfermedad es que "los usuarios tratan a las máquinas como si pudiesen respondernos como humanos", afirma Horvitz. Y, además, si encuentran el mismo "diagnóstico" en varios de los resultados obtenidos por el buscador, tienden a pensar que es la confirmación una tesis: están enfermos.  

    Por eso, aconsejan siempre confirmar la autoría de la información, los datos expuestos que avalan dicha teoría y, sobre todo, acudir al médico en caso de duda.


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    Shakespeare como nunca lo habías visto

    Una obra de teatro siempre es un viaje aunque, en este caso, el trayecto empiece en el año 1611 y llegue hasta el 2015. Hace más de cuatro siglos, la pluma de William Shakespeare contaba la historia del Duque de Milán que, despojado de su poder por su hermano, era puesto en una barca con su hija Miranda y lanzado al mar a su suerte. Hoy en día, la compañía gallega de teatro Voadora le rescata y coloca su historia de nuevo sobre las tablas.

    «Elegimos 'La tempestad' porque reúne elementos característicos de nuestro lenguaje teatral como la comedia y la ironía y trata temas como el inicio del amor y la magia», explica Marta Pazos, directora de la obra. Aunque reconoce que, parte de su elección, ha sido cosa del destino. «Es una obra que nos ha perseguido. Me regalaron el libro de la obra, salía en muchas conversaciones a nuestro alrededor, hasta vimos el libro en una película… Veíamos señales en todas partes».

    Así que no tenían más elección que ponerse manos a la obra, con el reto que implica interpretar a uno de los dramaturgos más reconocidos de la Historia. Y, tras pasar por el Festival de Clásicos de Almagro, el Festival de Olmedo o el reconocido Festival de Almada en Portugal, entre otros, se muestran satisfechos con la acogida. «La gente que viene a ver clásicos, no espera solo ver el original sino cómo lo has reinterpretado». Aunque sí han tenido a algún espectador que se ha levantado de la butaca antes de que termine «porque la versión le ha parecido demasiado irreverente o contestataria». 

    Marta respira hondo e insiste en que «es sano que eso pase» porque «no pretendemos hacer espectáculos que le gusten a todo el mundo sino ser fieles a nuestro criterio». Y añade: «Lo que piense el público no puede paralizarte ni darte miedo».

    Así, 'La tempestad' Voadora es para todos los públicos y para ninguno. «Hay gente que califica nuestro trabajo como generacional pero no vamos hacia un target determinado, solo queremos hacer un trabajo sincero. Y creo que el público percibe cuando un trabajo hecho con cariño y desde la verdad. Esa es nuestra pretensión».

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    En su versión de 'La tempestad', hay hombres de traje, camisas hawaianas, barbas, repartidores de pizza y alfombras rojas que se mezclan para narrar una historia que bebe de la commedia dell'arte italiana y nos arrastra hasta una isla en mitad del océano. «Ha sido fácil integrar nuestras ideas en la obra porque es una obra muy caleidoscópica. Es la última obra que se le atribuye y creo que quizá por eso Shakespeare se ha concedido muchas licencias», cosa que Voadora ha aprovechado. «Hay muchos momentos sorprendentes de la obra que parece que se nos han ocurrido a nosotros pero ¡realmente no, son parte del original!».

    Por esa rareza intrínseca a la pieza, han querido ser respetuosos con la estructura que propone Shakespeare, adaptando cada escena por separado. «Ya habíamos coqueteado antes con los clásicos en obras como Tokio 3 o Joane pero habían sido versiones bastante libres y nos habíamos quedado con ganas de hacer una versión donde el texto estuviera más presente».

    La compañía y su lenguaje escénico

    La compañía teatral Voadora (que debe su nombre a un cuento infantil) tiene un núcleo duro de 3 personas (Marta Pazos, Jose Díaz y Hugo Torres) y un equipo elástico, que organizan en función de la necesidad de cada espectáculo. Y los hay muy variopintos ya que pasan del teatro clásico a los autores coetáneos sin pestañear.

    Sus dos señas de identidad son el gran papel de la música y el juego con el espacio. «Para nosotros, el lenguaje musical es una tendencia natural de nuestro teatro. Muchos de nuestros espectáculos surgen a partir de la música». De hecho, sus dos compañeros en la compañía son músicos y compositores. Y en 'La tempestad' la música ha tenido aún más presencia porque el responsable de la adaptación también es músico. «¡Somos toda una banda!», ríe. «Para nosotros, la música es tan importante como los actores, la dirección o la iluminación».

    En parte, el importante rol que atribuyen a la melodía es también uno de los motivos de su amor por el teatro clásico. «El viaje de interpretar una obra de Shakespeare es como versionar una canción de los Beatles. Es un teatro muy musical, el verso suena casi como una melodía y por eso nos interesa muchísimo».

    Por el otro lado, apuestan por el control del espacio que, si bien es necesario en toda obra, en Voadora cobra especial relevancia. «Mi formación no es teatral sino que vengo de la pintura y creo que eso me influye a la hora de dirigir. Compongo el espacio como un cuadro y propongo el equilibrio espacial o el caos más por una cuestión pictórica». 

    Actualmente, compaginan las funciones de 'La tempestad' con las representaciones de Waltz y con la próxima presentación de la obra Calypso, que se estrenará a primeros de noviembre en Galicia Escena Pro. «Llevamos un ritmo vertiginoso con largos calendarios de producción de cada espectáculo pero nos encanta porque estamos apostando por nuestras ideas». 

    Transmiten pasión por crear y ponen todo el corazón en ello porque, como decía Shakespeare, «estamos hechos de la misma materia que los sueños y nuestra breve vida culmina en un dormir». Así que tratan de aprovechar el tiempo despiertos. 


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    Aurélia, más que la nieta de Chaplin

    Puede que el nombre de Thiérrée solo os suene a los más duchos en el teatro pero probablemente vuestra expresión cambie si digo Chaplin y más aún si os recuerdo a Charlot. El actor Charles Chaplin se ha convertido en su personaje quien, a su vez, ha evolucionado hasta ser en un icono mundial. Tras de si, Chaplin ha dejado rumores, películas y a su nieta, Aurélia

    «Él es parte de lo que soy aunque siempre me he sentido un poco como un fraude. Es surrealista y precioso tener una familia como la mía». Aurélia Thiérrée tiene un árbol genealógico interesante, complejo y cargado de talento y grandes apellidos, como su abuelo Charles Chaplin, su padre Jean-Baptiste Thiérrée, su tía Geraldine Chaplin y su madre Victoria Thierrée Chaplin, con la que ha incluso ha trabajado en su espectáculo L'Oratorio d'Aurélia. 

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    Y aunque todos estos nombres son sinónimo de arte, el que sigue dando nombre a la familia es Chaplin. El artista cómico del cine mudo fue ganador de dos Óscar Honoríficos (en 1928 y 1972) e incluso llegó a ser candidato al premio Nobel de la Paz en 1948. Pero también fue marido de 4 esposas, padre de 10 hijos y objeto de críticas por negarse a apoyar al ejército estadounidense en la Segunda Guerra Mundial (el Comité de Actividades Antiamericanas llegó a definirle como un traidor y comunista por su apoyo a la Unión Soviética). 

    De Chaplin, todos recordamos sus andares y sus brillantes escenas engullido por los engranajes de una fábrica en Tiempos Modernos o jugando con la bola del mundo en El Dictador. Aurélia, en cambio, lo recuerda como parte importante de su propia histora familiar aunque no quiere romper el halo que le envuelve de cara a la galería. «Mi abuelo pertenece a su audiencia y sus películas son el mejor recuerdo que uno puede tener.» 

    Como cabe esperar, su infancia fue de todo menos corriente. «Me pasé la niñez en la carretera. Tengo muchos recuerdos de teatros, camerinos… incluso de un búho que teníamos de mascota, Eleanor, que volaba por el teatro. Era muy cariñosa pero muy protectora y una vez se volvió agresiva con un profesor que venía a darnos clase a mi y a mi hermano James. Después de eso, él nunca volvió», comenta divertida.

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    De hecho, su vida ha sido siempre como el mundo al revés, incluso en las pequeñas revoluciones propias de los niños. En vez de escaparse de casa en busca de aventuras, Aurélia decidió con 14 años dejar el circo e ir en busca de una casa normal. «Quería vivir en una casa e ir al colegio como los demás niños y adolescentes. Mezclarme con gente de mi edad era la mayor aventura que podía tener. Y la idea de vivir en un solo sitio me parecía fantástica. Sigo pensando que lo es; viajar no tiene por qué ser una acción física.»

    Curiosamente, ha seguido esa vida que de pequeña pretendía abandonar y ha hecho suya la profesión de su familia. «Los apellidos ayudan a hacerse hueco porque se genera curiosidad en torno a ti y bueno, porque mi abuelo era muy querido. Pero después se abre el telón, todo eso se va y la única verdad que queda es si el espectáculo funciona o no. Y esa es la verdadera responsabilidad del intérprete: hacer que funcione.»

    La magia de Aurélia

    «No sé si soy una artista. Soy más bien una artesana… o una detective. Estoy constantemente buscando y aprendiendo». A pesar de su modestia, Aurélia es mucho más que la nieta de Chaplin. 

    Además de participar en varias películas en los años 90 y la primera década de siglo XXI, se ha centrado especialmente en el teatro, donde ha formado parte de los espectáculos de circo de vanguardia Le Cirque Imaginaire y Le Cirque Invisible, creados por sus padres. En 2009 actuó en L'Oratorio d'Aurélia, escrito por su madre Victoria Chaplin expresamente para ella. «Trabajamos como una familia. Nos llevamos bien cuando trabajamos y ¡es un milagro! No se lo recomendaría a cualquiera (ríe) pero lo volvería a hacer porque sabemos lo que la otra quiere. Tanto si trabajas con familia como sino, cuando hay pasión en las dos partes, siempre merece la pena.»

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    A su madre debe también su espectáculo actual Murmures des murs (2011) (que significa "los susurros de las paredes"), en el que la escenografía, el vestuario y la coreografía creando un espacio onírico en el que todo es posible. «No me gusta resumir la obra. Siempre doy el mismo consejo a todo el que pregunta: Ven sin saber qué estás a punto de ver y cuéntame lo que has visto cuando termine. Como el espectáculo está basado en sorpresas visuales, es mejor no contar demasiado.» 

    Dice sentirse orgullosa «cuando toco emocionalmente a alguien, cuando la gente sale sonriendo del teatro o simplemente cuando han pasado un buen rato que recordarán mucho tiempo después». Sin embargo, su objetivo no es provocar nada concreto en la audiencia. «Trabajas una y otra vez como un detective, con todo el corazón y más, y esperas que salga algo de eso. Si Murmures des murs consigue despertar al niño interior del espectador, si le exige explorar su imaginación, entonces es maravilloso. Pero al final, es algo fuera de tu control como creador y está gestándose continuamente. La magia nace de la colaboración, es un trabajo en común.»

    Ha pasado el último mes interpretando su obra en China, algo que considera «un privilegio» porque le ha permitido mostrar su trabajo en «un país donde los códigos son distintos, donde el lenguaje teatral es otro y donde la gente tiene otra cultura y no sabes cómo van a reaccionar». Actualmente se encuentra de gira por Japón aunque espera terminar el año en Francia, su país natal. «Espero volver a España el año que viene. Tengo los dedos cruzados para que así sea y estamos ya trabajando en ello», comenta. 

    Y mientras planea, actúa y viaja, sigue pensando en nuevos proyectos. «Intento estar abierta a nuevas ideas, que se me van apareciendo a lo largo del camino. Estamos de gira pero seguimos pensando en nuevas posibilidades. Y pensar es un principio en sí mismo.»

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    Fíos Fóra: Las mujeres que construyeron Inditex

    No es la primera vez que vemos lo hay tras las grandes –y medianas- marcas, pero quizá Fíos Fóra es el primer documental que nos muestra las condiciones abusivas del sector vistas desde cerca. «Habíamos hecho campañas para visibilizar las condiciones laborales tras la ropa barata (como pasa en marcas como Inditex o Primark) y sensibilizar a la ciudadanía de cómo los países asiáticos tienen que competir a la baja. Pero un día pensamos en hablar también de Galicia, donde el textil fue el sector puntero y donde Inditex está muy presente. Queríamos ver si la gente empatizaba más al verlo desde la cercanía», explica Nanda Couñago, directora de la asociación Amarante SETEM y coordinadora de Roupa Limpa

    Ella fue quien le propuso a la productora Illa Bufarda crear el documental, dentro del marco de su campaña para el consumo responsable de ropa, promovida desde Amarante. Y ahora se encuentran ha empezado la ronda de proyecciones; el estreno fue el 12 de noviembre pero ya planean más visionados, como por ejemplo el día 20 de noviembre en el Festival Internacional de Cine CINEUROPA, en Santiago de Compostela.  

    Nanda reconoce que esta película aborda la concienciación sobre el consumo responsable de la moda de una manera distinta a lo que habían hecho hasta ahora desde Amarante. Pero, aunque admite que hay una diferencia de contexto y condiciones en los casos de los países asiáticos y en las ciudades gallegas, se ratifica en que «salvando las distancias (en Galicia eran microtalleres y en Asia son fábricas que pueden llegar a las 1.000 personas), se puede hacer una extrapolación entre ambas situaciones».

    La película, rodada en gallego y subtitulada en español e inglés, apuesta por la narración en primera persona de seis costureras siguiendo el estilo talking heads, personajes hablando a cámara y apenas sin acción. «Buscábamos una película de toque intimista que diera voz a esas mujeres», comenta Nanda. Se muestran de acuerdo sus creadoras, Adriana P. Villanueva y Sabela Iglesias, elegidas por Amarante por su estilo narrativo y porque quería expresamente que fuese una película hecha por mujeres.

    Fíos Fóra no sorprende por su técnica pero sí por la valentía de esas seis trabajadoras de la confección, que se atreven a hablar donde las demás han callado. Una de ellas, María Graña, ex-costurera para marcas como Zara y ex-propietaria de un taller propio, reconoce: «Hace años quise organizar una protesta por las condiciones a las que nos sometían como talleres externos de grandes fábricas pero nadie me apoyó; la gente tenía miedo». Curiosamente, poco ha cambiado desde entonces y el miedo sigue haciendo mella; hecho que se percibe en la misma cinta documental por la interminable retahíla de iniciales cuyas voces cuentan de forma anónima cómo viven su trabajo en Inditex, Adolfo Domínguez o Etiem, entre otras.

    Sus creadoras admiten que ese temor fue una de las mayores dificultades a la hora de rodar. «Llamamos a mucha gente para participar pero encontramos muchos NO, la mayoría por miedo a perder un trabajo del que depende toda su familia». 

    Explica Nanda que, a pesar de que «algunas mujeres nos contaron que empezaron a trabajar con 12 años, entrando en la fábrica a las 6 de la mañana, saliendo para al mediodía para ir a por agua para casa, para cuidar los animales, trabajar en el campo y volver de nuevo a la fábrica», les llamó la atención que «muchas de las entrevistadas no son conscientes de haber sido explotadas»

    Tal es el caso de una de las protagonistas, Leonila Sánchez Portos (ex-costureira desde casa para Inditex), que comenta cabizbaja sobre Amancio Ortega: «Creo que fue una persona muy emprendedora porque, aunque estafara algo, tiene mucha presencia por todo el mundo y da trabajo por todos lados a mucha gente. Aunque no haga a nadie rico, y se haga rico él más que nadie, hay mucha gente que vive con algo gracias a él. Porque es mejor vivir con algo que sin nada».

    En el film, también aparece representada la patronal en cuatro hombres: Alberto Rocha Guisande, secretario general del Cluster Galego do Sector Téxtil e Moda COINTEGA; Jesús Iglesias Vilariño, copropietario del taller de confección Rosa Neira; Abel Veiga, director de Internacionalización del IGAPE; y Javier Cañás, fundador de Caramelo y actual propietario de la marca Etiem Textil. Al mostrarles una serie noticias sobre los escándalos laborales del sector en Galicia, este último (Cañás) llega a afirmar que al final se van a otros países «porque aquí todo son pegas». Illa Bufarda aclara que «también ofrecimos a Inditex aparecer en el documental y dar su versión pero no quisieron participar».

    El textil hoy en Galicia

    Hoy en día, a penas queda la punta del iceberg que fue debido a la deslocalización a países con mano de obra barata. «Prácticamente ha desaparecido toda la producción y confección en Galicia y se ha llevado a Portugal, Marruecos, Asia… e incluso Europa del este: Rumanía, Bulgaria…, una zona que está también muy silenciada y que a veces tienen incluso salarios más bajos que las demás», comenta Nanda, que añade: «Creo que [las trabajadoras en esos países)]están un poco secuestradas; les dicen "no se produce aquí porque no es rentable" y o aceptáis las condiciones o nos marchamos. Eso fue lo que pasó aquí los últimos años y de hecho algunas mujeres comentan en el documental que seguían teniendo el mismo salario que hace 10 años. Y ahora aquí y allá siguen viviendo con esa espada de Damocles sobre la cabeza: tenemos que aguantar y resignarnos porque sino [las empresas] se irán»

    Por eso, en su campaña piden salarios dignos y buenas condiciones laborales: «que no haya jornadas excesivamente largas o que no trabajen sin seguridad social». Nanda insiste en que hacer no solo es posible sino relativamente fácil. «Nosotros hicimos un cálculo solo para hacernos una idea, y sin tocar los márgenes de beneficio de las marcas, si se le duplica el salario a una trabajadora asiática, aumentaría el precio final de la prenda sólo en 5 céntimos». 

    En cambio, su propuesta no es esa, ya que sería un coste tan solo asumido por el consumidor, sino que promueva una nueva forma de ver la moda. «Evidentemente si producimos aquí a nivel local y pagamos salarios dignos, pagaremos realmente lo que cuesta la prenda, por lo que los precios serán más altos. Si compras una camiseta por 2, 3 o 4 euros, alguien no recibe un salario digno. Tendría que haber una concienciación seria de las personas consumidoras y, en vez de tener 50 prendas de ropa, tener menos pero sabiendo que no hay una explotación detrás de lo que tenemos».


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    «Una palabra de Iñaki Gabilondo vale más que 550 mías»

    El móvil no para de sonar y, entre pregunta y pregunta, hacemos una parada para que conteste una llamada. «Perdona, es que estoy organizando entrevistas para próximos programas». Jordi Évole reconoce que generalmente es más complicado organizarlas que hacerlas. A veces, solamente dar su nombre facilita las gestiones; otras veces, las dificulta

    Tras ocho años de programa, el Salvados de Jordi Évole tiene una trayectoria ascendente que les ha dado un margen para apostar por ideas más arriesgadas e ir puliendo la estética y organización de sus programas. Y esto en parte le ha traído una fama en la calle que no esperaba. «Salvados es un programa más que de seguidores, de militancia. Es un programa que la gente siente muy suyo. Aunque reconozco que vivimos en un país donde el protagonismo del periodista es excesivo. Y seguramente el mío, también».

    Évole no lleva del todo mal que se le acerquen para pedirle una foto. «Conozco tanto a Clara Lago como a Dani Rovira y me parecen muy buena gente pero tengo que decir que no estoy de acuerdo con ellos. Cuando alguien viene a pedirte una foto, para esa persona esos 30 segundos o ese minuto, es un momento fantástico». De hecho, esa cercanía con la gente de a pie le ha valido más de un halago: «Hay gente en la calle que me ha dicho: tú eres uno de los nuestros. Y no te voy a negar que eso me enorgullece y pienso que eso es lo que no nos podemos permitir perder. Tenemos que seguir siendo uno de los suyos pero no como postureo sino porque realmente nos lo creemos».

    Él mismo ha vivido en sus carnes ese momento fan de pedir un autógrafo a alguien a quien admiras. Entre ellos, destaca a su admirado Iñaki Gabilondo, a quien ha superado en influencia entre los votantes de las elecciones generales, según una encuesta elaborada por Acceso.  «No sé en qué se basarán para hacer esa encuesta. La agradezco, evidentemente; pero creo que una palabra de Iñaki Gabilondo vale más que 550 mías, como mínimo. Cuando Iñaki Gabilondo abre la boca, uno tiene que callarse».

    Salvados y sus follones

    «Me he metido en muchos más follones en Salvados que como El Follonero», bromea. Insiste en que «el periodismo válido es aquel que intenta también cambiar las cosas. Sé que no voy a cambiar el mundo ni ser el Quijote o Robin Hood de la nueva era pero, como mínimo, voy a intentar poner mi granito de arena para denunciar las cosas que no nos gusten. Y un día cuando echemos la vista atrás, que podamos decir con orgullo ah, recuerdo cuando hicimos aquel programa sobre el accidente del metro de Valencia, el acoso a Zaida, la pobreza energética o cuando recuperemos un concepto como el de la lucha de clases en prime time… Espero que el éxito no nos acomode porque la comodidad sería el cáncer de nuestro programa». 

    Jordi Évole

    Salvados, que nació en 2008 para dar cobertura a las elecciones, goza aún de buena salud. En este tiempo, son muchos los entrevistados que se han enfrentado a sus preguntas. ¿Sus favoritos? «Las entrevistas de José Luis Sampedro, José Antonio Labordeta y Pepe Mújica son las que recuerdo con más cariño porque fue como visitar a los sabios de la tribu. Son personas que suman para la sociedad y que tiene una forma de ver el mundo que te aporta una riqueza prácticamente filosófica que te hace crecer».

    Es un programa que nació con estrella, recibiendo un Premio Ondas el mismo año en que se lanzó el programa. «Siempre digo que el Ondas nos salvó de que nos quitasen de la programación porque el programa no dejaba de ser un programa pequeñito de una televisión pequeña como era en aquel momento La Sexta».  El Ondas concedido premiaba lo innovador del formato debido a la combinación del sentido del humor y la calidad periodística. ¿Se puede ser gracioso objetivo? «Yo no soy objetivo. Tengo una serie de prejuicios, vengo de un entorno determinado, tengo muchas influencias… No creo que exista la objetividad, sino la honestidad».

    Su objetividad se ha puesto en tela de juicio más de una vez, entre ellas a raíz de su entrevista al ex miembro de ETA, Iñaki Rekarte, que le valió críticas de unos por su exceso de amabilidad y otros por su dureza. «La lupa está puesta sobre mí y a veces presiona; y me da miedo que no me deje actuar como a mí me gustaría. Pero el día que deje de hacer algo por el miedo a que me juzguen, habrá llegado el momento de coger la maleta y largarse»

    Por el momento, solo ha sacado la maleta del armario para abandonar El Terrat y lanzarse a la aventura de crear su propia productora: Producciones del Barrio. «La palabra jefe puede tener a veces connotaciones negativas y te da como rabia que te digan jefe… pero si te ha tocado, te ha tocado. Intentaré hacerlo lo mejor que sepa».

    Con una sonrisa permanente, admite que «si hablamos del nivel económico, soy clase alta, me gano muy bien la vida. Pero creo que lo económico no va reñido con otros ámbitos de la sociedad. Sigo haciendo lo que hacía cuando ganaba mucho menos dinero, sigo visitando los bares que visitaba y las amistades que ya tenía. Hasta la empresa que hemos creado se llama Producciones Del Barrio porque sentimos mucho apego a eso». Dice no saber dónde está la frontera de la casta «pero teniendo en cuenta que llevamos ocho años en antena, algún vicio de casta habremos adquirido. Para qué negarlo. Ojalá que no sean muchos… jajaja».

    Hoy en día, Salvados ha cambiado mucho. «Ha sido una evolución muy lenta y transitoria. Es verdad que, si coges el primer programa y el último, no tienen nada que ver. Pero si has sido seguidor de Salvados, creo que no te habrás dado ni cuenta de la evolución porque prácticamente no nos hemos dado cuenta ni nosotros». Sí destaca un punto de inflexión clave: el 15M. «Veníamos de una temporada de estar mucho fuera de España y, cuando vimos lo que se estaba cociendo en el 15M, pensamos para qué nos tenemos que ir fuera si la movida que tenemos en casa es muy grande. Y creo que de hecho el tiempo ha acabado dando la razón en aquellos que vimos en el 15M un punto de nuestra historia reciente muy importante».

    Jordi Évole

    Évole y la política

    «A mí no me daría miedo que se volviera a votar. Creo que tendría que haber nuevas elecciones y que no tenemos que tenerle miedo a las urnas. Eso sí, agradecería que en la próxima campaña electoral, todo el mundo dijese con quién va a pactar y con quién no. Porque evidentemente vamos a un escenario de pactos». 

    Hablando de pactos, sale el nombre de Albert Rivera, líder de Ciudadanos, quien en el debate preelectoral a cuatro prometió no pactar con PP ni PSOE. «Yo no me sentí engañado por Albert Rivera porque no le he votado. Pero en cualquier caso, Albert Rivera dijo poco antes de las elecciones que él se abstendría en una investidura respecto al partido más votado. Y yo eso lo agradezco. Es verdad que a él en campaña electoral le pudo perjudicar pero yo agradecería más actitudes como la de Albert. Me parece sensato y honesto».  

    Concuerda con el ex presidente de Uruguay, José Mújica, sobre que los medios de comunicación son una de las plataformas de la política para llegar al electorado; pero no lo condena. «No me importa que la política esté mediatizada pero si entendemos bien lo que es mediatizar. Tú puedes utilizar a los medios para lanzar tus mensajes, pero me parece que se ve la trampa y el cartón porque hay demasiada táctica. Más que táctica, la política tendría que ser propuestas, ideas claras… tienen que ser ideas ilusionantes». 

    Évole matiza: «Bueno, ilusionantes… y que se puedan cumplir. Ahora mismo estamos ante un momento de frustración general pero creo que viene basada en la política de expectativas». Unas expectativas elevadas que atribuye tanto a los políticos a nivel nacional como a los catalanes. «En el PP, por ejemplo, se dedicaron a decir vamos a ganar por más de lo que dicen las encuestas. Pues no. Y en Cataluña, ya en la Navidad de 2014 había gente que brindaba por el nuevo Estado que vamos a fundar este año. Y entiendo que esa gente hoy esté frustrada porque les pusieron unas expectativas muy altas. No te digo que no haya que ilusionarse pero cuidado con las ilusiones que llevan a las frustraciones. Ojalá encontremos un termino medio».

    Del 2016 espera «más transparencia por parte de todos los políticos y menos tacticismo». Y, sobre todo, «que no nos tomen por tontos, que creo que es un deporte muy extendido en este país. En los últimos años, se ha conseguido que el espíritu crítico de la ciudadanía sea mayor… que sean ellos quien miren con lupa a quienes tienen el poder y creo eso es un enorme avance. Para mí, las sociedades críticas son las sociedades más educadas donde ha habido más oportunidad de estudiar, de leer, de documentarse… y es muy bueno vivir en ese tipo de sociedades».  


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    Consumir menos, vivir mejor

    A sus 37 años, Toni Lodeiro está colaborando a través de la entidad Opcions con el Ayuntamiento de Barcelona en la creación de políticas de consumo responsable en la ciudad. Antes de eso, ha sido un adolescente idealista, un autor apasionado por difundir ideas sobre cómo vivir mejor por menos y, en general, un abanderado de los modelos de vida sostenibles.

    En 2008 se dio cuenta de que, a lo largo de todas estas experiencias, había acumulado una serie de ideas prácticas que ayudaban a reducir el consumo diario de una forma sencilla y decidió darlas a conocer bajo el título Consumir menos, vivir mejor. «Tenía la sensación de conocer muchas cosas que podríamos hacer en nuestra vida cotidiana para vivir en un modelo social más enriquecedor y tenía ganas de transmitirlas para generar en los lectores unas ganas de cambiar desde el optimismo. Y así quitarle esa sensación paralizante de impotencia cuando pensamos que cambiar es imposible».

    Así que se sentó y empezó a escribir lo que se convirtió casi en una biografía de lo aprendido a través de su evolución, desde que en su adolescencia empezó a conocer grupos comprometidos que acabaron generando movimientos sociales locales. «Esa primera toma de contacto con personas inspiradoras me llevó a observar una desconexión entre lo que proponíamos para la sociedad y cómo vivíamos nosotros. Y tuve un impulso de coherencia, ese intento de conexión entre las ganas de un cambio social y un cambio personal; las ganas de llevar a la práctica mis valores».

    El tiempo perdido

    Reconoce que vivir de forma coherente no siempre es fácil pero insiste en que tiene una gran ventaja: la satisfacción personal. «Antes de la crisis, en España la gente renovaba el coche de media cada 6 años. Si echamos cuentas de ese y demás gastos innecesarios, ese ahorro nos permitiría tomarnos un año sabático, no hacer horas extra, poder alargar las vacaciones, dedicarnos más a nuestra familia… Recortar el gasto es una manera de ganar tiempo, que es uno de los grandes tesoros perdidos de nuestro tiempo.¿Quién duerme 8 horas hoy en día?», lanza al aire .

    Y aunque cree fundamental que todos tratemos de vivir de forma más coherente, pone una condición sine qua non: «Cambiar sí, pero nunca en clave de culpa. El consumo es condición necesaria pero nunca suficiente para el cambio individual y social. El curso del mundo no depende de mis pequeñas decisiones de consumo».

    Esto no quiere decir que ese famoso granito de arena que todos tratamos de aportar de vez en cuando caiga en saco roto. Simplemente, para Lodeiro no es suficiente. «Las estructuras sociales condicionan la vida de las personas. Y creo que tienen que cambiar para que el hábito socialmente positivo sea el fácil; y que el hábito socialmente negativo sea más caro o de más difícil acceso. Si me sale más barato ir en mi coche compartiéndolo con otras personas que usar el transporte público, es entendible que lo haga». Por eso, propone un «esfuerzo de cambio multinivel: en la vida personal, en el entorno social y ciudadano y en el entorno político. Ninguno de estos entornos por separado es suficiente».  

    Acción, reacción, contexto

    A pesar de su creencia en que el ser humano puede encontrar formas sostenibles de habitar, admite que a veces se necesita un refuerzo para acabar de animar al cambio. «Creo que la concienciación es importante pero, en muchos casos, las penalizaciones económicas  no son solo una herramienta útil sino imprescindible. Mi abuelo tenía menor conciencia ambiental que yo pero seguramente recorrió muchos menos kilómetros en su vida. Estamos fuertemente determinados por el contexto en que vivimos y una de las cosas que mejor funciona para obrar el cambio es el factor económico, como se ha demostrado, por ejemplo, al subir el precio de tabaco o cobrar por las bolsas de plástico. Es idealista y moralista pensar que la concienciación por si sola puede ser suficiente para el cambio; es simplemente falso».

    Para Lodeiro, las generaciones actuales hemos crecido atados a 3 Vs: Vivienda, Vehículo y Vacaciones. «Nuestros padres y madres vivían para trabajar y para ahorrar; hoy en día, vivimos para trabajar y consumir. Pero tener una segunda vivienda o irnos de vacaciones muy lejos no nos hace necesariamente más felices que tener más tiempo en nuestra vida cotidiana o trabajar en algo que nos gusta aunque esté peor pagado», explica.

    Está en contra de asociar un mayor consumo con una mejora de la economía, sin definir de qué tipo de consumo hablamos; es decir, no afecta por igual a nuestro barrio si compramos verdura a un productor local o si elegimos una prenda de ropa producida y traída desde el Sudeste asiático porque el retorno de esa inversión se quedará más cerca. «El actual modelo económico apuesta por ser precarios y precarizantes, por modelos económicos burbuja y una economía basada en un aumento exagerado del crédito en vez de apostar por un modelo resiliente basado en la industria y el comercio de proximidad. Necesitamos una estructura social que apueste, por ejemplo, por la producción de energía de origen renovable, ya que el 80% de la que consumimos actualmente la importamos -en forma de petróleo, gas, carbón y uranio-».

    Sin embargo, y a pesar de su crudeza, mantiene la sonrisa y la ilusión de que en España se empiece a vivir mejor. «Hay muchos ámbitos de la sociedad donde podemos generar empleo de calidad: una industra I+D+I que apueste por productos reparables y más duraderos, el fomento de las energías renovables, las reformas de viviendas para fomentar la eficiencia energética, el comercio de proximidad -que genera más empleo que las grandes superficies-, reforestación, producción local de alimentos ecológicos…  Al igual que hacemos con el gasto personal y familiar, el consumo consciente a nivel estatal es una cuestión de redistribución, una transición hacia sectores que generen empleo de mayor calidad, sostenible y local».

    Lodeiro mira esperanzado al horizonte del movimiento del consumo consciente, que “ha abandonado los pañales y está demostrando que otra forma de hacer las cosas no solo es más justa o solidaria sino que también funciona, como demuestran el éxito empresarial de la bancaética (con alrededor de 200 mil clientes en España en entidades como Fiare o Triodos Bank( o las cooperativas con las que podemos contratar electricidad de origen renovable (con decenas de miles de clientes en pocos años de existencia de experiencias como Som Energia). Y este nuevo modelo se puede replicar a gran escala». En el Ayuntamiento de Barcelona, por ejemplo.

    «El 17% del PIB de España corresponde al gasto de las instituciones públicas. Solo en el consistorio barcelonés, se gastan unos 2.000 millones de euros anuales en la compra y contratación pública pero están ya implementando mejoras. Un trabajador nos contaba hace poco que, en su departamento, una compra anual de 17.000 camisetas normalmente se hacía buscando la opción más barata; ahora, se ha hecho pensando en comprarlas de fabricación local. Lograr un cambio de ese volumen en la ciudadanía puede ser muy costoso pero es relativamente fácil para una administración pública, además de que juega un papel ejemplarizante».

    Cómo empezar en el consumo consciente

    Según el autor de Consumir menos, vivir mejor, hay tres actitudes clave que nos pueden ayudar a empezar a cambiar hábitos con los que no nos sentimos del todo a gusto.

    En primer lugar, recomienda vivir este proceso como juego. «Es mejor no pensar en ello como una obligación porque eso puede desanimarnos», así que propone que empecemos por pequeños cambios que no nos cuesten mucho esfuerzo para que así podamos mantenerlos. Subir por la escalera en vez de por el ascensor para ahorrar energía, llevar nuestra bolsa reutilizable a comprar el pan o abrir una cuenta en una banca ética pueden ser nuestro primer acercamiento.

    En segundo puesto, nos recomienda paciencia y que nos marquemos como objetivo un cambio al mes. «Parece poco pero, si después de 4 años miramos atrás a nuestra vida, puede haber cambiado mucho: 48 meses, 48 cambios». Piensa en esos hábitos de los que no te sientes orgulloso y en ideas para mejorarlos.

    Por último, incide en la importancia de tener apoyos en nuestro proceso de cambio. «Ser el bicho raro de la pandilla o la familia puede hacernos el camino muy difícil. Por eso, siempre recomiendo buscar espacios o asociaciones que nos puedan conectar con personas o grupos afines; además, aprenderemos del ejemplo de los demás y disfrutaremos de la ilusión y el tiempo compartidos».


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    Can Masdeu: Así es la vida en una casa okupa

    Brian Russell llegó a Can Masdeu en 2001, año en que se okupó lo que antes era el hospital de leprosos en el parque Collserola a las afueras de Barcelona. Desde entonces, se ha ido varias veces de la casa aunque ha terminado volviendo, unido por esos hilos invisibles que nos atan a los lugares que han marcado nuestra memoria.

    Para Brian, Can Masdeu no es un edificio, ni un trabajo, ni siquiera una etapa de su vida. Es una apuesta por el amor y la comunidad que choca frontalmente con sus recuerdos de infancia. «Al principio, se me hacía raro vivir con tanta gente. Cuando era pequeño, mi padre no estaba y mi madre era adicta al trabajo. Era programadora informática y trabajaba 60 o 80 horas semanales; así que yo estaba siempre o con mi hermano o solo».

    Durante 10 años, estuvo viajando como profesor de inglés y viviendo en distintos países en temporadas de entre tres meses y tres años, hasta que un día llegó a Barcelona. «No tenía intención de quedarme pero me gustó la gente y los movimientos sociales que encontré porque sabían compartir y compartían muy bien».

    Brian siempre se había considerado anarquista porque «me gustaba mucho operar a nivel de amistad en vez de a nivel de jerarquía». Tenía claro que le apetecía compartir vivienda, música, trabajo, proyectos y, sobre todo, ideas y lucha. Así que decidió darle una oportunidad a esta forma de vida.

    A los 27 años, se instaló por primera vez en una casa okupa. «Mi primera experiencia fue muy distinta al mundo actual de la okupación. Cuando empecé a okupar, en la casa había pulgas, perros, ratas… era un caos jajaja. Me costó mucho llevar ese caos y la suciedad pero no todas las casas son así. Por ejemplo, estuve también okupando una casa de lujo con suelos de mármol y unas vistas de 180 grados; era la mejor casa del pueblo y pertenecía al banco. La ocupamos y estaba como el día que la dejaron. Imagina lo diferentes que son las situaciones que te puedes encontrar».

    Can Masdeu: Así es la vida en una casa okupa

    Tras más de 15 años okupando, echa la vista atrás y repasa lo aprendido. «Reconozco que en algunos casos me costó mucho lidiar con la falta de limpieza; pero digo limpieza y no higiene. Aprendí que en la forma punky de vivir hay más bacterias pero no necesariamente hay menos higiene. Para mi, poner lejía en todo no es higiene, ¡es una locura! Para los bebés, por ejemplo, higiene es estar en contacto con la tierra… y los niños se están enfermando porque se crían sitios esterilizados».

    Lo sabe bien porque ha compartido y comparte ocupación con familias. Y considera que esa idea de los okupas como jóvenes anarquistas ya no representa la totalidad de las situaciones que abarca el concepto hoy en día. «Hay familias que no se quieren ir de su casa cuando se la expropia el banco y eso se convierte en una casa okupa. Hay punkys viviendo en casas okupadas que solo quieren drogarse o gente que solo okupa para cultivar su marihuana pero también hay gente que está haciendo una estructura y construyendo negocios en fincas ocupadas o gente como nosotros que crea un centro social».

    Ingresos y gastos

    Reconoce que la vida okupa le permite vivir de una forma más libre porque implica menos gastos. «La casa, como colectivo, compra toda la comida que comemos y la mayoría de lo que necesitamos. Incluyendo los 55 euros al mes que pago por la casa además de la factura del teléfono y otros gastos personales, suelo usar entre 150 y 500 euros al mes dependiendo del mes. Pero yo gasto más que la media porque viajo bastante».

    A día de hoy, viven en la casa 23 adultos y 6 niños. La mayoría tienen un empleo ya sea dentro o fuera de la casa. Entre los que trabajan fuera, hay panaderos, una carpintera, hay quien trabaja por Internet desde casa… y luego están los que trabajan fuera. «Cada uno tiene salarios distintos. No es que obliguemos al rico a pagar al pobre ni nada de eso… Hay gente que trabaja por 7 euros la hora y otros que ganan bastante más. Los que ganan más, no suelen decirnos cuánto es… jajaja.»

    El trabajo de la casa (limpieza, cocina, cuidado de la huerta) se divide entre los habitantes, que tienen unos mínimos que deben cumplir. «Tenemos también empleos en casa, como trabajos de catering para grupos que hacen aquí cenas y así algunos pueden ganar algo de dinero y otra parte va a la casa».

    Can Masdeu: Así es la vida en una casa okupa

    Además, también hay quien decide trabajar dentro a través de un concepto llamado autorenta, por el que los habitantes de la casa pueden alquilar la zona de bar para organizar algún evento y sacar de ahí beneficios. «Hay un grupo que monta un taller de bicicletas, tenemos una fábrica de guías de meditación donde trabajamos todos… Intentamos que los negocios dentro de casa sean igualitarios y definidos por hora -todos ganamos lo mismo- pero no hay un standard. Por ejemplo, la cafetería lo lleva nuestra compañera Laura y ella se ocupa de cómo y cuánto gana ella».

    La vida ¿sin normas?

    Brian ha vivido tanto en casas de 5 ó 10 habitantes como en una comunidad de 100 personas y considera que, con los años, se genera una mejor organización y por lo que funcionan mejor que más tiempo llevan «y algunas llevan 40 años». En cambio, sabe que algunos sitios okupados pierden el norte porque «hay casos en que gente sin experiencia trata de coordinar un grupo y entonces esos retiros fallan: violencia, asesinatos, violaciones… Pueden ocurrir en situaciones así; es el reflejo de la sociedad». Para evitarlo, en Can Masdeu se han marcado unas líneas a seguir para la convivencia.

    Y es que, al contrario de lo que mucha gente pueda pensar, una casa okupa no es sinónimo de casa sin normas. «Funcionamos de forma no jerárquica y eso implica varias cosas. Si quieres tener una organización no jerárquica, tienes que tener un consenso como formato para llegar a los acuerdos. Y el consenso puede ser distinto de lo que la mayoría de personas imagina».

    Las diferencias, para Brian, son fundamentalmente dos: En primer lugar, mucha gente piensa que el consenso es como la democracia solo que en vez de que el 50% llegue a una conclusión, el 100% llega a una conclusión pero no es así; en segundo lugar, se cree que llegamos a tomar decisiones y luego se usan maneras de asegurar que, aunque alguien no esté de acuerdo con las decisiones que se han tomado, está obligado a cumplirlas. «Esas dos acepciones del consenso van en contra de lo que realmente es, que es llegar a decisiones en las que todo el mundo esté de acuerdo. Incluso que piense: bueno yo creo que es mala idea pero lo vamos a probarlo. Eso crea una apertura de mente y una confianza en los demás que normalmente escasea en nuestra sociedad. En la democracia normal, hay una desconfianza del público brutal».

    Sale el nombre de Wikipedia, que Brian usa como ejemplo de esa desconfianza sobre nuestros congéneres. «En los primeros años de Wikipedia, se decía Wikipedia va a ser una fuente de información muy mala, no puedes confiar, la gente va a destrozar los artículos... Pero después de 5 ó 10 años, la gente ha llegado a la conclusión de que la gente es mucho más de fiar que la prensa. La gente es más honesta sin jerarquías que dentro de un sistema jerárquico; hay más sinceridad».

    Can Masdeu: Así es la vida en una casa okupa

    Por eso, el movimiento okupa cree en el consenso y en la igualdad. «Se trata de defender los intereses de todos y no solo lo que yo quiero. Estoy bien cuando el colectivo está bien, porque está realmente buscando los intereses de todo el mundo.

    Ticket de entrada

    Brian toma aire y reflexiona: «Hay una filosofía anarquista que apoya que no hay que tener barreras ni límites pero necesitamos límites como todo el mundo. Tienes que poner límites sobre tu cama; no puedes dormir con todo el mundo. El dilema está en qué límites y cómo marcarlos».

    Nos pone un ejemplo: «Imagina que tienes un colectivo de cinco personas y una sexta quiere entrar; no habrá mucho problema en llegar a un acuerdo. Si llegas a 10, es menos probable; a 15 y es muy difícil; a 20 y es súper difícil; y llegas a 30, es imposible que a todo el mundo le caiga bien fulanito. Es imposible porque entre 30 personas, hay unos 600 tipos relaciones diferentes».

    Para crear un protocolo de actuación en los casos de aceptación de nuevos miembros de la comunidad, han echado la vista atrás a la Historia de las relaciones humanas. «Las tribus tenían un principio que era el tabú: si cruzabas una cierta norma, que era el tabú, te exiliaban, que era una forma de asesinato antiguamente porque dependían de los otros para sobrevivir en la naturaleza. Nosotros tenemos nuestros tabúes como grupo que son violación, asesinato, violencia, pasar todo el día gritando a todo el mundo, locura y robo. Si tuviéramos que vivir con alguien así, buscaríamos una solución para echarle».

    En Can Masdeu, emplean un sistema de votación para valorar a posibles nuevos miembros marcando dos pautas. La primera es que no se organiza una votación cada vez que alguien quiere vivir en Can Masdeu porque «tendríamos una reunión todas las semanas y no hay espacio». Así que han decidido organizar solo una reunión cuando alguien de la comunidad solicita la entrada de un miembro nuevo. La segunda es que el rango de votación va de 1 a 5, donde 1 es "si esta persona vive aquí, yo me voy", 2 es "no quiero que viva aquí pero acepto lo que diga la mayoría", 3 es "me da igual", 4 "quiero que viva aquí" y 5 "si esta persona no vive aquí, me voy".

    Admite que sus protocolos de entrada no son perfectos porque «eso no quiere decir que una persona no pueda amargar la vida a todo el mundo poco a poco sin cruzar una de esas normas» y porque «el nivel 5 de votación suele ser siempre aplicado a las parejas de quienes ya viven en casa» pero no conoce por el momento un sistema mejor.

    Can Masdeu: Así es la vida en una casa okupa

    Pensativo, masculla: «Quizá la solución en el futuro estará por redefinir los conceptos miembro y no miembro de la comunidad». Actualmente en Can Masdeu, el miembro comparte vivienda, trabajo y las tareas de la casa; el no miembro comparte alguna de las actividades. «La cuestión es que, una vez que alguien entra como miembro de pleno derecho, es muy difícil echarle. Y eso hace que haya muchas dudas a la hora de dejar entrar a alguien. Entonces, para que el candidato demuestre que va a ser buen miembro, el sistema le pide unos pre-requisitos, como un período de prueba en la convivencia. La resistencia para dejar entrar a personas viene del miedo de que esa persona nos puede amargar la vida».

    Como alternativa, se plantea la posibilidad de aplicar un sistema alternativo en el que todos los habitantes de la comunidad vivan en un período de prueba infinito y, el que menos ganas genere de vivir con él, pueda ser expulsado por votación de los residentes. «El problema de este sistema es que las personas tienen miedo a ser ellos mismos los que caigan mal y sean expulsados», admite, «y eso es un problema porque rompe esa confianza y seguridad que deben tener las personas del colectivo».

    El secreto y futuro de la konvivencia

    ¿La clave? «Si tuviéramos una receta para eso, tendríamos una solución al capitalismo», bromea. Aunque cita dos términos que considera fundamentales: confianza y seguridad. «Pero hablo de seguridad entendida como una sensación de confianza en los demás, de saber que os vais a ofrecer ayuda mutua».

    Se plantea lo diferente que podría haber sido su vida pero llega siempre a la misma conclusión: «Podría estar amargado en un trabajo y ganando un pastón pero siento más seguridad con mi precariedad económica de ahora de la que tendría en esa vida, porque tengo una red de amigos que me apoyan y he desarrollado muchas capacidades de supervivencia. Ayuda mucho tener un colectivo que te apoya y cree en ti para tener confianza en ti mismo».

    Can Masdeu: Así es la vida en una casa okupa

    Una de las cosas que, en cierta manera, altera esa seguridad es la sensación de incertidumbre sobre dónde vivirá si alguien decide echarlos. En el año 2002, fueron desalojados aunque pudieron recuperar su casa gracias al apoyo de los vecinos. «La jueza se basó en el apoyo público que teníamos y finalmente determinó que debía prevalecer el derecho a la vida sobre el derecho de la propiedad -algo que debería ser obvio-».

    Un apoyo, que siguen teniendo, en parte gracias a proyectos de huertos comunitarios que organizan en el valle junto con los demás vecinos. «El día que desalojen a Can Masdeu, probablemente habrá miles de personas en la calle enfadados con quien nos ha desalojado. Y probablemente esas personas enfadadas van a subir y volver a okupar la casa». Insiste en que «el edificio llevaba vacío 50 años y nunca había habido ningún plan para usarlo. Nosotros le hemos dado un uso como centro social durante los últimos 10 años».

    No está seguro de su situación actual a nivel legal pero, por ahora, es optimista sobre su situación porque «ahora en el ayuntamiento está Barcelona en Comú y la actual alcaldesa -Ada Colau- fue okupa, por lo que creo que es un momento favorable para la okupación».

    Actualmente, Brian tiene 43 años y todavía no se imagina el día en que deje de vivir en Can Masdeu. «Es único; uno de los pocos sitios en el mundo donde puedes estar aislado rodeado de naturaleza pero a 10 minutos andando del metro. Además, para mí, el sentido de la vida es el amor y la amistad y en Can Masdeu hay mucho amor».


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    Doulas: Las confidentes de las madres

    Cuando Beatriz Fernández le contó a su familia que iba a ser doula, todos la miraron estupefactos sin saber siquiera qué era o para qué servía. No es de extrañar. Ella misma no sabía de la existencia de este oficio hasta 2008 cuando, a raíz de su primer embarazo, ese término llegó a sus oídos. Quién le iba a decir que, dos años después, entraría en ese pequeño colectivo laboral y que, en 2016, llegaría a ocupar el cargo de presidenta de la Asociación de Doulas de España

    «Las doulas acompañan a la mujer en su proceso de embarazo, parto, postparto, crianza, adopción, duelo... desde un punto de vista de escucha, empático y objetivo. Las matronas o psicólogos tienen un objetivo final; las doulas, no. Tan solo vivimos el parto junto a esa mujer, manteniéndonos a su lado y de su lado», explica casi al inicio de la conversación, acostumbrada al desconocimiento. 

    Durante sus 8 años de carrera profesional en este sector, han aumentado las menciones de la palabra pero el término todavía no se ha hecho popular y, de hecho, todavía no ha conseguido un espacio en la RAE. Quizá la palabra doula se ha visto contaminada por la mala praxis de algunas o la mala fama que se le ha adjudicado. 

    También tiene que ver, como la propia Beatriz reconoce, con una mala comunicación por parte de las asociaciones y profesionales. «En este país, nos hemos expresado muy mal sobre qué es ser doula. Muchas compañeras aparecen en sus webs como doulas y siete profesiones más, la mayoría vinculadas con terapias alternativas. Si una madre está buscando a una doula y 6 de cada 8 profesionales que encuentra nombran las terapias alternativas que hacen, acabará asumiendo que eso es una parte importante de ser doula, cuando en realidad no tiene nada que ver». 

    Por su parte, aboga por hacer desde las asociaciones una estandarización de comunicaciones y conceptos para demarcar claramente las líneas de acción y servicios de este trabajo

    En lo referente a la mala reputación que se les ha adjudicado, su apuesta es establecer reuniones con las asociaciones de matronas y enfermeros/as que las han acusado; y, según Beatriz, no están dispuestos. «El suyo es un problema de ignorancia sobre nuestro trabajo pero eso solo se cura con conocimiento, algo imposible cuando no nos quieren escuchar». 

    La oposición de matronas y enfermeros 

    En el 2015, el Consejo General de Enfermería (CGE) con el apoyo de la Asociación Española de Matronas, creó el Informe Doulas, donde las acusaba a de causar riesgos para la salud de madre y bebé, de intrusismo e, incluso, de secta canibalista (en referencia a una supuesta promoción de prácticas como el encapsulado de placenta para su ingestión). 

    Como presidenta de la Asociación Española de Doulas y socia de la Red Circular de Doulas, Beatriz insiste en la sinrazón de este informe que «tras tres años gastando fondos públicos, solo ha recopilado recortes de Internet para demonizar nuestro trabajo»; algo que, advierte, se puede hacer con cualquier profesión. «Lo que más me preocupa es que se han gastado recursos en eso, en lugar de paliar problemas graves que tenemos en atención sanitaria, como es la carencia de matronas en los centros de salud, la ausencia de información sobre la labor de las matronas, cómo alimentarse durante el embarazo y lactancia o incluso los derechos de la mujer durante el parto».

    Beatriz siente que «se ha demonizado a las doulas a nivel institucional; se ha institucionalizado el miedo y rechazo a lo nuevo». Y afirma que ha llegado a sufrir amenazas e insultos de una auxiliar de enfermería porque «había leído barbaridades sobre nosotras». 

    Lo compara con los inicios de la fisioterapia en España. «Una conocida fisioterapeuta me explicaba que pasado un tiempo consiguieron que su profesión se reconociera y que todo se reglara». Dada la acusación de intrusismo por parte de colectivos de matronas, cree existe un recelo hacia una posible competencia que, insiste, no es real. «Creo que también estamos en un momento en que las matronas todavía están encontrando su espacio porque durante muchos años han sido relegadas a un espacio que no les correspondía como ayudante del ginecólogo. La matrona es una profesional en si misma, con plena capacidad para atender un parto en circunstancias normales. Ahora van retomando su espacio y quizá, en medio de todo eso, puedan sentirse amenazadas pero ese miedo viene del desconocimiento».

    Mientras, la FAME (Federación de Asociaciones de Matronas de España) continúa con su crítica pública, publicando un comunicado en su web donde denuncia el intrusismo que dicen sufrir por parte de algunas doulas, colectivo al que atribuyen «un intento de profesionalización de un colectivo que no está regulado competencialmente, tiene ciertos riesgos ya que en determinadas ocasiones equivocan su cometido excediéndose en sus tareas, llegando a ofrecer a las familias servicios para los que, realmente no están formadas, acreditadas ni capacitadas».

    Verdades y mitos

    «En buena praxis, ninguna doula puede poner en riesgo la salud de mamá o bebé. Primero, porque no aconseja; segundo, porque no juzga si las decisiones de la mamá son adecuadas; y tercero, porque siempre remite al profesional pertinente en cada caso (en cuestiones sanitarias, habitualmente es la matrona o el ginecólogo). «Si una mujer me piden información sobre cómo consumir la placenta encapsulada o sobre distintos tipos de partos, se la puedo dar. Pero no es parte de mi trabajo decirle si ha de hacerlo o no», puntualiza.

    Durante el parto, «la mayor aportación que puedo hacer es darle la mano a la mujer o apartarle el pelo» por lo que reitera que no hay una intervención activa en el parto. «Siempre digo que una buena doula en un parto si se viste del color de la pared, solo se la ve cuando la mujer necesita verla, cuando levanta la mirada y necesita esa referencia: la de su doula».

    Entre sus funciones, no está la de encargarse de la salud de madre y niño sino «de su bienestar emocional». Para eso, otorga a la mujer «el espacio para que pueda expresarse libremente, pueda cambiar de opinión con respecto a lo que quería previamente». 

    Reconoce que las madres que solicitan los servicios de una doula pueden pedirles información de cuestiones sanitarias generales, para lo que consultan fuentes oficiales como la OMS o la biblioteca Cochrane, que son «fuentes contrastadas, de las que se nutre nuestro propio Ministerio de Salud». Y, acto seguido, derivan al profesional que corresponda. 

    Visiblemente molesta, Beatriz aclara que ha leído «barbaridades sobre las doulas que están a años luz de lo que yo hago. Esa no es mi profesión, ni lo que enseño a las nuevas doulas que formo, ni lo que dicen las asociaciones en las que estoy. Cada madre es libre de hacer lo que considere mejor. Yo, por ejemplo, soy una doula que vivió un parto inducido y con uso de forceps porque fue necesario. Creo que eso es otra muestra de nuestra apertura».

    El origen de las "sirvientas de las mujeres" 

    «Creo que en España somos bastante obtusos en según qué cosas y cuesta introducir profesiones nuevas», dice. Sin embargo, la profesión de doula es bastante antigua. De hecho, es una profesión que remonta a la Antigua Grecia, cuando esclavas o sirvientas, encargadas de ayudar y aconsejar antes y durante el parto, empezaron a recibir ese nombre.

    En 1980 la revista The New England Journal of Medicine publicó un artículo donde un grupo de médicos alababa la labor de las doulas en Guatemala, donde el número de cesáreas se había reducido gracias a su labor. 

    Desde entonces, el trabajo de doula se ha ido recuperando en muchos países, aunque con distintos matices. «En España no tocamos nada a nivel sanitario. Sin embargo, en Centroamérica y Sudamérica las doulas están formadas como parteras y en cierta medida sí intervienen en el parto. En Suiza o Holanda facilitan consejos de salud. Entonces es normal que haya una confusión en los conceptos».

    Las doulas siempre se dedican a acompañar emocionalmente a las mujeres pero «en cada sociedad, las mujeres tienen unas necesidades culturales y sanitarias absolutamente diferentes», aclara la presidenta de la Asociación. 

    Actualmente, hay formaciones acreditadas por diversas entidades privadas o en la asociación SerDoulas (donde Beatriz es formadora) pero no existe una formación reglada para ser doula, «como tampoco existe para un Community Manager o para un Gestor de Contenidos». 

    El proceso y sus precios

    El trabajo de acompañamiento empieza y termina cuando cada madre quiere. Algunas mujeres requieren a su doula en la semana diez de embarazo; otras, en cambio, cuando se acerca el momento del parto. Hay quien la llama durante la crianza y hay quien solicita su presencia durante el proceso de inseminación artificial, como es el caso de una de las mujeres acompañadas por Beatriz, quien lleva con ella dos años.

    «Una de las mayores dificultades es mantener la objetividad cuando llevas tanto tiempo escuchando a una persona. He tenido que dejar algunos casos precisamente porque se había convertido en una amistad y sentía que no podía hacer mi trabajo sin implicarme emocionalmente», explica. 

    De hecho, ahora mismo, Beatriz está embarazada de su segundo hijo y se enfrenta a este problema como madre. «Somos un colectivo pequeño y conozco a muchas compañeras por lo que me cuesta encontrar a una doula con la que pueda tener esa relación profesional sin mezclar lo personal».

    El proceso habitual se divide en encuentros de aproximadamente dos horas de duración que generalmente se desarrollan en la casa de la madre. La periodicidad de los encuentros depende enteramente de la mujer que reclama sus servicios, pudiendo ir desde encuentros semanales a dos encuentros en todo el embarazo

    Las tarifas dependen de cada profesional y pueden ir «desde los 300 a los 500 euros por acompañamiento, dependiendo de cada compañera y de si hay o no que desplazarse». Muchas mujeres recurren también a su doula por teléfono. «He hecho más acompañamientos gratuítos por teléfono de los que he hecho cobrando en persona» porque lo importante es que la madre la sienta cerca cuando la necesite.

    Los encuentros no tienen una estructura sino que se desarrollan en base a las necesidades de la mujer: «Nos centramos en lo que ella te quiere contar o expresar. A veces hay muchas preguntas; y muchas veces me encuentro en la tesitura de animarlas a que establezcan diálogo con el personal sanitario». 

    En la mayoría de los acompañamientos, el perfil de solicitante es una mujer que ya ha sido madre y que en su segundo embarazo, quiere algo diferente porque «en su primera experiencia han sentido que en el parto les había faltado algo o que les hubiera gustado vivirlo de forma distinta, con una persona al lado que les ofrezca la libertad que ellas quieren sentir para expresar sus miedos o echarse atrás en una decisión».

    En el caso de Beatriz, está especializada en duelo, por lo que la mayoría de sus casos versan sobre pérdidas prenatales y natales. «Una vez que la madre se ha despedido de su bebé, queda en tierra de nadie. Hay pocos profesionales especializados en estos casos y, cuando las tengo que derivar, me cuesta muchísimo encontrar a quién. Es un tema muy desatendido». 

    Su trabajo en duelo es especialmente delicado por la dificultad del momento que atraviesa la madre y por la presión de familia y amigos entorno para que sea optimista. «Si una mujer dice que le parece una injusticia la muerte de su niño y lo dice enfadada con el mundo, su entorno le suele decir que tiene que ser menos agresiva, que tiene que estar más tranquila, que tiene que pasar página… Todo el mundo tiende a querer consolarla. Yo simplemente le doy el espacio para que se exprese porque al saber que tiene el recurso al pataleo, le permite sentir que ya ha tenido ese desahogo y que puede continuar adelante». 


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    Tui

    Los 10 kilómetros que la separan de su vecina portuguesa, Valença do Minho, pueden parecer un abismo; y no precisamente por los escasos 15 minutos de viaje en coche. «España y Portugal son mundos totalmente distintos, con leyes y hábitos de vida diferentes», comenta Alonso.

    A pesar de ello, en 2012 Valença do Minho y Tui decidieron apostar por un destino conjunto y se convirtieron en eurociudad. Por aquel entonces, el Presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, otorgó el beneplácito a la creación de la eurociudad Tui-Valença do Minho, considerándola una oportunidad de desarrollo desde el punto de vista económico, comercial, empresarial, tecnológico, turístico y académico para las dos localidades fronterizas que, a la vez, permitirá ganar centralidad en Europa y conseguir vías de financiación europea.

    Sin embargo, esas ayudas no han llegado como cabía esperar. «La UE propuso la creación de la eurociudad pero ahora mismo la intención es que se hable más de eurorregión porque las eurociudades están pensadas para un volumen de población más grande que Tui-Valença; nosotros no llegamos a 40.000 habitantes y, para que haya subvenciones de la UE, necesitamos un contingente de población mucho mayor, de 100.000 habitantes».

    Por eso, Alonso matiza que la eurociudad Tui-Valença «no existe como entidad jurídica diferenciada sino como parte de la eurorregión del sur de Galicia y norte de Portugal». Aunque no por ello su unión es menos real, como muestran los 348.000 resultados que el buscador Google ofrece -mientras eurociudades como Verín-Chaves se quedan en 147.000 resultados-.

    De hecho, Tui-Valença ya han paseado su unión por la pasada edición de FITUR y, en los últimos días, han estado presentes en la Feria Internacional de Turismo (BTL) con el fin de promover la afluencia de visitantes en su zona.

    El trabajo al otro lado

    Tui-Valença es una de las cuatro eurociudades que España comparte con Portugal, nacidas como acuerdos entre municipios próximos vinculados históricamente. En gran parte, el objetivo de estas nuevas urbes conjuntas era compartir recursos y generar sinergias para la promoción de estas áreas geográficas, aunque el aumento del trabajo transfronterizo se ha convertido en una de las consecuencias.  

    Son muchos los trabajadores que han visto la apertura de posibilidades que su situación tiene y cruzan la frontera en busca de oportunidades. El problema es la  importante diferencia salarial. «Un ciudadano portugués que trabaje en Tui va a tener un poder adquisitivo alto; pero un ciudadano español que trabaje en Valença va a tener un poder adquisitivo bajo porque los salarios son inferiores».

    Alonso pone un ejemplo: «Una empresa multinacional asentada en Vilanova da Cerveira (Portugal) contrata personal a jornada completa por 400 euros al mes. En Portugal eso ya es un salario mísero pero en España es absolutamente impresentable

    Reconoce que, a pesar de las condiciones, muchos y muchas siguen buscando trabajo al otro lado e incluso se han formado familias gallego-portuguesas que viven viajando constantemente entre ambos países. Pero «aunque se hayan formado matrimonios entre ambas ciudades, hay mucha diferencia cultural y eso la UE no lo resuelve en 20 años. El acercamiento entre España y Portugal es cada día mayor pero todavía falta mucho por recorrer».

    Pros y contras de la vida juntos

    Ser eurociudad les ha servido para compartir proyectos en el sector turístico, cultural y, sobre todo, en el deportivo. «Al año hacemos en torno a 20 iniciativas como eurociudad, que incluyen fútbol, baloncesto, ajedrez, natación, senderismo… que traen turistas a Tui» y, por tanto, beneficios en hostelería y alojamientos.«Hay una permeabilidad en cuanto a la frontera que hace que se compartan muchos eventos. Eso ha supuesto un esfuerzo económico conjunto: Tui pone 50.000 euros al año y Valença otros tantos para poder hacer esos eventos», afirma.

    Sin embargo, Alonso hecha la vista atrás y admite que la condición de frontera supuso en Tui un plus económico durante muchos años. «Cuando España entró en la UE, la desaparición de las fronteras supuso una decadencia de todas las ciudades y pueblos fronterizos porque antes había un negocio asociado al hecho de ser frontera. La libre circulación de personas y mercancías hizo que el comercio de Tui se viese muy resentido. Valença supo adaparse mejor».

    Hoy en día, la influencia económica de su situación geográfica es pequeña y sigue teniendo algunos inconvenientes como la influencia del roaming en la factura del teléfono, que puede llegar a ser mucho más alta porque, debido a la cercanía con el país vecino, «los móviles se conectan a compañías portuguesas y no te enteras hasta ver la factura».

    No obstante, Alonso sigue pensando que el aumento de relación entre los dos municipios es positivo. «Tui y Valença do Minho representan dos culturas que llevan muchos siglos de vivencias separadas. Creo que la unión a través de las eurociudades es el camino, pero es un sendero largo y complicado».

    La marea de Tui

    Además de fronterizo, Tui presume de ser el municipio de España con más variedad en representación política. «Tenemos ocho partidos políticos representados en el Concello y en el gobierno tenemos cuatro: la alcaldía es del PSOE y después está BNG, Alternativa Tudense y la plataforma ciudadana y marea Son de Tui -de la que formo parte-».

    Desde su rincón de España, hace un llamamiento a los políticos nacionales. «Nuestro ayuntamiento es un ejemplo de democracia. Lo que pasa que no hay cultura política en este país sobre los pactos, donde lo que importa llegar a acuerdos sobre un proyecto. Lo que no se puede es pensar que uno siempre tiene la razón; hay un hábito pernicioso en la política de este país donde se piensa que las mayorías son la única fórmula para gobernar. El diálogo permite avanzar y creo que Tui es un ejemplo». Una vez más, Alonso apuesta por vivir de la mano.


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    Galejobs: el 'infojobs' gallego

    Con menos de un año de recorrido a sus espaldas, el portal de empleo Galejobs ya se está haciendo un hueco en el mercado. Un mercado muy competido debido a la inestabilidad laboral creciente. ¿Qué diferencia a Galejobs de los demás?

    «Galejobs nace con una vocación de ayuda a los gallegos y gallegas así como con un objetivo: fomentar el #talentogalego y aupar a Galicia como Comunidad generadora de riqueza», comenta María Hermo, una de sus creadoras y Responsable de RRHH de la start-up Galejobs, que ya cuenta con más de 14.000 seguidores en su página de Facebook y miles de usuarios en su web. 

    O lo que es lo mismo: es una iniciativa totalmente centrada en ofrecer oportunidades laborales y formativas en Galicia. «Tratamos de invertir situaciones tan comunes como la histórica emigración gallega, que desgraciadamente hoy en día se ha extendido a toda España. Queremos visibilizar el talento de los profesionales nacidos y residentes en Galicia y, a la vez, ampliar el número de ofertas de trabajo presentes en la Red», explica Hermo, que mantiene que en torno al 80% de las vacantes no llegan a hacerse públicas online. «Aún puedes ver por la calle negocios locales que anuncian su famoso 'Se busca…' con un cartel en la puerta de su establecimiento, lo que limita sus opciones a aquellos que pasen por delante». 

    Y eso en el mejor de los casos porque hay quien todavía apuesta por el boca a boca como única forma de encontrar a los profesionales para incorporarse a su negocio. «El mundo online no llega a muchas de las pequeñas empresas gallegas y, por tanto, los nuevos demandantes -muchos de los que ya usan Internet para la búsqueda- perciben un menor número de vacantes de las que realmente hay». Debido a eso, Galejobs trata de poner en comunicación a demandantes de empleo y empresas y/o autónomos que buscan ampliar su equipo. 

    Admite que han dado con unos cuantos pequeños empresarios que «no saben exactamente lo que buscan» y, por eso, no solo ponen a su disposición el portal de empleo sino que «también funcionamos como Consultoría de RRHH, haciendo procesos de selección, planes de formación e, incluso, asesorando en el perfil que necesita la empresa».

    Siempre cerca

    'Cerca' es una palabra que usan mucho en distintas acepciones. Por un lado, se refieren literalmente a su uso geográfico. Están cerca de sus usuarios porque «como ellos, vivimos en Galicia y conocemos su idiosincrasia y las dificultades de conexiones en los transportes e infraestructuras». Esto, que parece algo aislado de lo que sería una búsqueda de empleo habitual, es en realidad uno de los factores que puede determinar si un candidato que reside en un pueblo puede llegar al otro diariamente para trabajar. «Parece cuestión de lógica pero no es algo que los reclutadores a nivel nacional tengan en cuenta. Consultan el mapa y parece que es posible que esa persona trabajar en esa ciudad, pero muchas veces no es así».  

    En segundo lugar, están cerca desde la misma segmentación de su web. En lugar de ofrecer empleos por provincias, como es habitual en la mayoría de portales, han decidido crear un filtro por concellos -o ayuntamientos-, de forma que los profesionales puedan primero buscar en la zona donde viven y, si no encuentran un puesto que encaje, ampliar la búsqueda a ayuntamientos cercanos o a la provincia. «Vimos que era algo que faltaba en el resto de portales y pensamos que sería muy útil para las personas con niños o personas dependientes a su cargo, que necesitan quedarse en un área reducida'. Además, como valor añadido, ayudar a «potenciar la repoblación de algunas aldeas o pequeñas ciudades que estaban perdiendo a la gente joven, que quizá puede encontrar allí un trabajo adecuado a su perfil y que, de otra forma, no se hubiese enterado».

    En tercer lugar, María usa el 'cerca' al lado de 'usuarios'. Eso significa apoyar a todos aquellos que llegan a la web en busca de trabajo y, muchos de ellos, con una gran carga emocional asociada a la frustración de no encontrar oportunidades laborales. «No queremos representar un papel de ejecutivos trajeadas sino ayudar desde la empatía», explica María, quien ha desarrollado durante diez años labores en departamentos de RRHH de varias grandes empresas españolas tan dispares como  Adolfo Dominguez o Azkar. 

    «A lo largo de mi trayectoria, he topado con grandes profesionales que me han enseñado en qué consiste la buena praxis en la selección de personal pero, también, he visto muchas cosas que no quiero repetir. Ha sido una experiencia que me ha permitido desarrollar este proyecto propio junto a mis dos compañeras», explica la reclutadora de Galejobs.

    Las emprendedoras del empleo gallego

    Tres son las mujeres valientes que se han atrevido a lanzar este proyecto propio en tiempos convulsos que «en cierta medida, han traído también muchas oportunidades en el sector de los Recursos Humanos», mantienen. Y es que están convencidas de que «el mercado laboral está y estará en constante cambio, lo que lo convierte en una fuente inagotable de oportunidades». 

    Además de María, al proyecto se suman Noelia Amado, Responsable Financiera, y Judit Garrós, Responsable Comercial. «A principios de 2015 estábamos teniendo una de esas conversaciones tan típicas entre trabajadores sobre nuestros trabajos y sus condiciones, sobre casos que conocíamos de amigos y familiares… Y llegamos a la conclusión que todas esas empresas estaban creadas para el empresario pero no pensando en el trabajador. Por supuesto que entendíamos que toda empresa debe dar beneficios pero ¿acaso no se podía tratar de hacerlo mejor? Las tres concordamos en que, si no cuidas los recursos humanos de tu negocio, está claro que eso no va a beneficiarte; es decir, que pensar tan solo en el empresario no era la clave», argumenta Judit. 

    Empezaron a informarse del llamado salario emocional, del coaching aplicado a la búsqueda de empleo, de la posible competencia y, como no, de las posibles subvenciones que podían apoyar su idea -y de las que no han obtenido apoyo ya que no les han concedido ninguna-. 

    Unos meses después ya se habían embarcado en crear Galejobs. «Hemos encontrado mucha apoyo de entidades como la Fundación Mujeres, que nos han guiado en el proceso», agradece Judit que espera que empresas como la suya motiven a más mujeres a «lanzarse a crear y a apostar por sus propias ideas».

    De sus labios sale varias veces el nombre de Eduardo Galeano; tanto que algunas de sus frases decoran las paredes de su oficina en A Coruña. María añade: «Una vez leí que somos lo que hacemos para cambiar lo que somos y pensamos que era el momento de cambiar». 


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    Cazafantasmas titulado y otros cursos que no creerás que existen

    Hace tiempo, hablamos de los máster más raros que te puedes encontrar por el mundo adelante. Pero ¿sabes que no hay que irse a EEUU para encontrar las mayores rarezas del catálogo formativo? En España también se cuecen materias dignas de mención. Aquí traemos a 7 candidatos al curso/máster más raro de España. Vaya por delante que no animamos a nadie a comprarlos; simplemente informamos para que cada uno saque sus propias conclusiones. 

    1. Máster en Terapias Complementarias aplicadas a la Salud y Equilibrio

    Este máster, programado por la Universidad de Valencia, ha sido recientemente eliminado de su catálogo. Según comenta Antonio Hurtado, quien hubiera sido el docente responsable de Yoga en dicha formación: «Ha habido mucha presión por parte de algunos colectivos que están en contra de la medicina complementaria -que no alternativa- y al final el Decano ha suspendido el Master».

    A pesar de haber sido eliminado, su programa aún continúa disponible en la web de la universidad, indicando un precio de 850 euros y su posible convalidación por 63 créditos. Como se puede ver, incluye asignaturas tan dispares como Reflexología, Reiki, Kinesiología o incluso Iridología, de la que Hurtado hubiera sido también docente y, de hecho, lo es en su propio centro. «La iridología es como un método de medicina preventiva, puedes ver algunas enfermedades reflejadas en el iris del enfermo» explica; y reconoce que el perfil medio de cliente que recibe es gente «que ya tiene fe y que les atrae la homeopatía».

    2. Máster en Parapsicología Superior

    La Escuela Superior de Técnicas y Estudios Avanzados (ESTEA) define el Máster en Parapsicología Superior como "uno de los mejores cursos del mundo en su especialidad, no en vano en su diseño intervino unos de los mejores elencos de profesores universitarios expertos en el tema que es posible reunir en Europa." Aunque los nombres de esas eminencias no aparecen en ninguna parte de su web. Quizá por ello anuncian que es para "mentes abiertas y sin prejuicios."

    Insisten en que "aborda la Parapsicología desde un punto de vista multidisciplinar, tomando en consideración el saber de ciencias como la Antropología y la Psicología, pasando por la Física Cuántica." 

    Sus precios son 395 euros por un CD y 495 euros por los cuadernos -suponemos que se refieren a apuntes-. 

    3. Curso en Ufología

    También organizado por ESTEA, esta formación en Ufología se ofrece a través del portal de cursos PlusFormación. Los fans de Expediente X y firmes creyentes de que la verdad está ahí fuera, deben saber que el precio para conseguir el Diploma en Ufología no es público en PlusFormación pero sí en ESTEA donde indican que asciende a 315 euros por un CD y 385 euros por los cuadernos. Entre sus asignaturas, encontramos Cosmología, Corrientes y Casuística Ufológicas o Investigación Ufológica, entre otras.

    Si este curso sobre OVNIS no te convence, puedes compararlo con este otro ofrecido en AprendeMas por un supuesto centro llamado EUP Escuela de profesiones.

    4. Curso de experto investigador en cazafantasmas 

    No sabemos si terminan el curso a grito de Ghostbusters! o hay una ceremonia americanizada con birrete y toga. Pero el caso es que los amantes de la película, ya pueden hacer su sueño realidad en la Academia Europea de Parapsicología (ACEPA) por 190 euros. No, no me lo acabo de inventar. Esta academia está vivita y coleando y en Málaga. 

    Forma parte del grupo Educamix, donde encontraréis asociadas otras webs de formación curiosa como es el caso de ASEMEH (Asociación Española de Medicina Holística) o la UPE (Universidad de los Pueblos de Europa), de la que hablaremos más adelante. 

    Entre las materias del curso de Cazafantasmas, están "Equipo para poder cazar fantasmas", "Los mediums y el exorcismo" y "Los lugares embrujados", entre otros.  

    Además de este curso, que venden a través de InfoCurso, podréis encontrar otros como Curso Superior de Alquimia, Experto en Técnicas Mentales Tibetanas, Espiritismo… o el curso de magia que citamos a continuación.

    5. Curso de Alta Magia Blanca

    No se trata de un curso de trucos estilo David Copperfield sino más bien en plan mundo paralelo de Harry Potter. Este curso está organizado también ACEPA, que se define a si misma "uno de los centros de enseñanza a distancia más importantes del país" con "más de 20.000 alumnos."

    Su temario está disponible online y cuenta con asignaturas como "Hogar Mágico", "Aura Humana" o "Magia Personal Planetaria". Su precio es de 240 euros (en tres plazos de 80 euros) si elegimos tener la temario impreso o de 195 euros (3 plazos de 65 euros) si nos vale con ver la información online. A esto, le suman 20 euros de gastos de envío dentro de España y 35 euros para envíos internacionales. 

    6. Máster en Hipnología y Sofrología

    Por la pequeña cantidad de 1.350 euros -más gastos de envío-, la Universidad de los Pueblos de Europa -que también forma parte del Grupo Educamix- ofrece un Máster en Hipnología y Sofrología. En él, se tratan temas como "Tratamiento y cura de fobias", "Regresiones a vidas pasadas" y "Regresiones a la niñez."

    Esta 'universidad' creada en 1992 explica en su web que es una "institución educativa privada que proporciona formación no reglada" aunque "está anexa y representa, por Convenio establecido, a diversas Universidades del área Latinoamericana." Por tanto, advierten de que "los programas de postgrado de educación no reglada no son regulados por el Ministerio de Educación." Tiene una variada oferta formativa que va desde acupuntura o cosmología hasta un MBA o Biología Marina.


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    Instalaciones de Zendo Betania

    Probablemente hayáis leído antes la palabra zen aunque su definición no acabe de estar clara para la mayoría. Sor Ana María Schlüter no solo sabe en qué consiste sino que ha llegado a ser maestra zen y a compaginarlo con sus creencias cristianas.

    En 1986, fundó la escuela Zendo Betania en Brihuera (Guadalajara), donde imparte 'zen de laicos' a todo el que esté interesado en aprender este método de recogimiento. ¿Una monja que imparte una técnica de meditación budista a laicos? Sí, aunque con matices.

    Zen significa 'a solas con el misterio'. Y aunque nació en el ámbito del budismo, «no depende de una religión», explica pausadamente Schlüter que considera que es muy importante que no se practique como «algo venido de Marte sino que se debe conocer su origen e integrarlo en nuestra propia situación».

    La práctica del zen nace en el seno del budismo en la India y se define a su llegada a China y su posterior expansión a Japón, Corea y Vietnam. «En el siglo V-VI a.C., unos monjes seguidores de Buda llegaron a China y allí el taoísmo chino. Y de esta conjunción de yoga budista y taoísmo, surge el zen», resume Schlüter. Ya en el siglo XX, la práctica del zen aterriza en Occidente y se encuentra con la religión cristiana.

    Cristiana y maestra zen: a solas con el misterio

    «En Zendo Betania enseñamos la práctica del zen: recogerse en lo profundo del alma tal como es, recurriendo a las fuentes auténticas que nos han llegado a través de Japón». Insiste en que «el patronato de la fundación de Zendo Betania no es budista sino cristiano y sigue los estatutos o espíritu de las Mujeres de Betania, que son unas laicas consagradas cristianas».

    Lo llaman zen de laicos «porque no es un monasterio zen con monjes y monjas, sino que son laicos desde el punto de vista zen». Sor Ana María y sus dos perros mastines residen solos en una cabaña de piedra frente al valle. Sin embargo, suele recibir constantes visitantes que acuden a las introducciones al zen (fin de semana), zazenkai (reuniones periódicas de zen, generalmente un domingo al mes) o sesshin (jornadas intensivas de entre tres y seis días impartidas solo por maestros zen).

    Cómo meditar: la Introducción al zen

    Todos los que quieran probar esta técnica de recogimiento, pueden empezar por un fin de semana en uno de los espacios habilitados de Zendo Betania o en su sede de Brihuera. «Es un camino práctico, no teórico. Después de haberse sentado un tiempo, se abre la posibilidad de que pregunten sobre la práctica que están realizando».

    Ese fin de semana de introducción en la sede central de la Fundación en Brihuera asciende a 36 euros por día con comida y alojamiento incluidos más 10 euros por la enseñanza –variando en el resto de centros de Zendo Betania en España, que dependen del alquiler de alojamiento-.

    La introducción empieza el viernes por la tarde y termina el domingo después de comer. «Además del zazen –sentarse en zen, es decir, en la posición de loto de Buda durante unos 20 minutos-, es muy importante el samu: trabajar con atención únicamente a lo que uno está haciendo». Para practicar ambas partes, se divide el tiempo en períodos de meditación y en otros de trabajo corporal en la huerta o dentro de casa, limpiando o preparando la comida.

    Cristiana y maestra zen: a solas con el misterio

    Eso sí, -casi- siempre en silencio. Solo se permite hablar en momentos determinados y siempre con la intención de solventar dudas sobre la práctica. «El zen es similar a lo que hacían antes los campesinos cuando no había televisión ni radio y se quedaban sentados en su casa a oscuras en silencio. O como el divisar que hacen los indígenas en el noroeste de México: van a un promontorio y allí se pasan horas divisando. No observan nada en concreto; simplemente están en silencio y perciben en el silencio un no sé qué, que diría San Juan de la Cruz, que da paz y alegría».

    De noche, se duerme en el suelo, tal y como se hace en el zen tradicional. «En Europa hay tipos de zen que son de cinco estrellas. Pero lo propio del zen es que sea muy austero, va a lo esencial y no se entretiene con otras adornos».

    El no se qué y nuestras circunstancias

    Aunque se habla de meditación zen, es más bien una contrameditación. «No hay un objeto sobre el que se medita, trata de saberse recoger». Es habitual que, en esa quietud, se caiga en centrar los pensamientos en uno mismo y eso es precisamente lo que el guía zen debe ayudar a evitar. «Conviene que los interesados no empiecen a practicar el zazen solos sino con guía; si yo quiero navegar, no basta con que me den un barco, necesito que me digan cómo se maneja».

    El papel del guía será doble. Por un lado, enseñará a los participantes cómo sentarse, con la espalda derecha y un apoyo que le permita estar inmóvil en el suelo sobre un cojín. «Se tiene muy en cuenta en un camino espiritual pero corporal, es decir, es humano e incluye a la persona integral».

    Por otro, el guía evitará que los asistentes se pierdan en los recuerdos o inquietudes que brotan de su interior al estar sentados un rato sin ningún objetivo. Una de las recomendaciones «atarse a la respiración -seguir conscientemente las inhalaciones y exhalaciones- , para no empezar a darse vueltas a uno mismo».

    Cristiana y maestra zen: a solas con el misterio

    ¿Qué se percibe durante el zazen? Cada uno tiene su propia experiencia. «Es igual que cuando una persona mira el mar o escala una montaña y se queda sobrecogida. Es ese no se qué. Si es musulmán, tratará de explicar ese momento con el lenguaje que conoce; si es cristiano, quizá le evoque alguna cosa que ha leído en el Evangelio; y, si es agnóstico, puede que una poesía».

    Schlüter afirma que «de Oriente o Occidente, de Sur a Norte, todos tenemos un órgano que va más allá de lo que podemos razonar; es constitutivo del ser humano». A la hora de explicarlo, es cuando interviene nuestra cultura y religión.

    Perfil de asistentes

    «Generalmente acuden personas que ya han percibido un algo y por eso se interesan en el zen. De hecho, si yo me acerqué al zen, es porque algo había notado yo por propia cuenta y busqué un sitio donde me pudieran orientar», recuerda Sor Ana María.

    En sus retiros, hay «cristianos practicantes, otros que ya no lo son, agnósticos, un judío y un musulmán», dice mientras repite varias veces que «la religión no es ninguna condición para asistir». En Zendo Betania, la única condición es que la persona sea suficientemente madura y que encuentre con salud psíquica –evitando asistir personas con enfermedades graves. «Si una persona no tiene su yo o su personalidad suficientemente conocido, este camino en lugar de ayudar le puede perjudicar», ya que es un viaje interior «más allá de lo cotidiano».

    La mayoría de los asistentes tienen entre 30 y 60 años porque es «el momento en que uno se pregunta por el sentido de lo que está haciendo y de su vida y eso es lo que les acerca al zen». En cuanto a las profesiones, suelen interesarse profesionales de la enseñanza o de la sanidad y también gente relacionada con la medicina alternativa y la ecología. En cuanto al género, el zazen está abierto tanto a hombres como a mujeres, aunque «de promedio en nuestros cursos de 60 asistentes, solo 1/3 son varones».

    Cristiana y maestra zen: a solas con el misterio

    Una de ellas es Verónica Ramilo, que empezó a asistir a estos retiros en 2015 y ya ha hecho 5 en el último año. «Me encontraba en una crisis personal profunda y buscaba claridad y tranquilidad mental. Había intentado hacer por mi cuenta una especie de retiro pero de forma totalmente autodidacta y un día mi terapeuta me habló de Zendo Betania».

    Para Verónica lo más difícil ha sido el esfuerzo físico de estar tanto tiempo sentada en la misma posición. Lo mejor han sido las charlas que da la maestra Berta Meneses, responsable de la zona de Cataluña y Baleares. «Berta habla de la filosofía zen y da consejos muy útiles para sobrellevar el momento de la meditación, que también pueden ayudarte a llevar ese estado meditativo a tu cotidianidad». ¿Los dos resultados que Verónica ha obtenido? «Un conocimiento profundo de mi misma y una fuente inmensa de creatividad».

    ¿Inspiración o pseudocristianismo?

    Este retiro propuesto por Zendo Betania sigue los pasos del zen tradicional aunque también recuerda al retiro cristiano, ofreciendo incluso una liturgia cristiana el domingo de la Introducción para aquellos que quieran asistir –no es obligatoria-, «igual que en Japón se ofrece liturgia budista».

    La convergencia del zen y la fe cristiana propuesto por la Fundación de Ana María Schlüter ha sido objeto de polémica en distintas ocasiones por la dificultad para algunos de comprender el concepto que promulgan.

    Schlüter resopla: «En la superficie, cristianismo y zen no se parecen en nada. Si una persona cristiana ha conocido el cristianismo de una forma muy superficial o ha hecho de su fe una ideología, le chocará nuestro punto de vista». Insiste de nuevo en que «cuando una persona viene aquí, se le enseña a practicar zen: la postura, la respiración y la actitud interior. Y punto. Si esa persona es cristiana, musulmana, judía o atea, no importa nada».

    Toma aire unos segundos y continúa: «Algunos vienen porque saben que aquí se ayuda a hacer un puente entre el zen y la religión cristiana, porque no quieren ser budistas y les interesa practicar zen siendo cristianos. Pero no se trata de zen cristiano ni de cristianismo zen y, por tanto, tampoco de pseudocristianismo».

    Ana María cree firmemente que el encuentro de esta tradición que viene del budismo y la tradición cristiana supone un enriquecimiento mutuo. Sin embargo, sabe que pueden surgir dudas sobre la relación entre zen y fe cristina. Por eso, organizan dos fines de semana al año para reflexionar en qué sentido ayuda o qué problemas surgen cuando se practica zen como cristiano.

    Cristiana y maestra zen: a solas con el misterio

    Echa la vista atrás y rememora su estancia en Japón, conociendo la práctica del zen en los años ochenta de la mano de Hugo Makibi Enomiya-Lassalle, Padre jesuíta y uno de los primeros en abrazar zen budista y cristianismo católico.
    Schlüter se convirtió en su intérprete y asistente en sus recurrentes visitas a España. Más tarde, fue ella la que se marchó a Kamakura (Japón) junto a Yamada Kôun Roshi, quien en 1985 le concedió el título de maestra zen y la bautizó como Ki’Un An (Nube Radiante).

    Admite sorprenderse con las ideas que han llegado hasta España. «En Occidente se abusa del término y muchísimas veces se coge lo que a cada uno le interesa. Si se reduce la práctica del zen a aprender a vivir sin tensión en el mundo moderno, es una falacia. Puede ser de ayuda para quien lo practica, pero no es zen sino una especie de psicohigiene».
    Para Schlüter, el zen es algo que «va más allá de palabras y doctrinas, que toca directamente el corazón humano y te lleva a vivir de una manera más despierta; es tocar el fondo de una misma y desde allí actuar para cambiar el mundo donde se pueda cambiar».

    La mujer de Betania

    «Sí, soy cristiana. Aunque no suelo usar la palabra monja porque las monjas son las que viven en monasterios. Formo parte de un instituto de personas consagradas para las que lo más importante es abrir los ojos a la realidad divina».

    Tras acabar la licenciatura de filosofía, Ana María entró en ese instituto del que habla, llamado las Mujeres de Betania. Se trata una comunidad holandesa de monjas cristianas que rechazan la clausura y optan por la lucha activa. «No queremos ser pobres monjitas, sino mujeres hechas y derechas, implicadas en el mundo y sus problemas. Para nosotras es muy importante el ecumenismo y el enriquecimiento interreligioso. Y eso me ha llevado al zen».

    El objetivo de las mujeres de Betania es «ayudar al hombre moderno a abrir el ojo interior a esa dimensión profunda y pensar más allá de esa superficialidad que se vive hoy en día».


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    Abrigo-casa

    Las iniciativas de ayuda a los refugiados sirios son cada vez más y suelen ir dirigidas a la distribución de comida, ropa y materiales que les pueden ser útiles para mejorar su calidad de vida como mantas, linternas, material sanitario… Pero en el Royal College of Art han decidido que no querían dar algo que les sobra sino usar sus habilidades para crear algo nuevo, a medida de las circunstancias. Así nació su vivienda portátil o wearable dwelling, un abrigo que se transforma en tienda de campaña.

    "Estaba viendo constantemente las noticias sobre la crisis de los refugiados y empecé a pensar que tenía que haber otra forma de ayudar además de reunir mantas y latas de comida”, explica Harriet Harriss, Senior Tutor de Diseño de Interiores y Arquitectura del Royal College of Art (RCA) de Londres y directora del proyecto junto a su compañero Graeme Brooker, Director de Diseño de Interiores en la misma escuela.

    Así que, bajo las instrucciones de Harriet y Graeme, diez estudiantes –de entre 22 y 26 años- formaron un equipo de trabajo con el objetivo de no solo diseñar este producto, sino tratar de hacerlo realidad y producirlo para enviar a los refugiados.

    Durante el día, el abrigo-casa es una chaqueta ultra ligera que protege a quien la lleva contra el viento y el frío. Por la noche, se abre y se convierte en una tienda de campaña básica, con espacio para dos personas. O, si lo preferimos, en un saco de dormir.

    Como en todo proyecto, se hicieron varios prototipo hasta dar con el final. De hecho, el primero de ellos resultó demasiado ligero pero se dieron cuenta de que podría tener aplicaciones en ambientes cálidos. "Esa primera prueba cuenta con un panel reflectante en su superficie para, por un lado, proteger de la humedad y, por otro, mantenerse fresco aunque se está caminando en calor extremo, como sucede a muchos de los refugiados", comenta Harriss. Así que decidieron hacer una versión de invierno y otra de verano.

    El diseño y el rol de los diseñadores

    El abrigo está hecho de un material llamado tyvek –a menudo usado en aviones-, es barato, resistente al agua y lo suficientemente duradero para un viaje promedio; además, es reciclable. La prenda está forrada de mylar para proporcionar aislamiento adicional.

    En un inicio, pensaron en usar el color caqui pero después se dieron cuenta de que "podría ser un problema salir de Siria llevando lo que parecerían uniformes militares". Finalmente, se decidieron por el color blanco porque "es el símbolo internacional de la paz, por lo que podría ayudar a que la persona sea inmediatamente identificada refugiada".

    El blanco sirve además para usar el abrigo como lienzo para los niños o para escribir el nombre del propietario. "Viví un tiempo en una casa de acogida cuando era adolescente y recuerdo que tenía la necesidad constante de escribir mi nombre en todo". Así que pensó que los refugiados podrían tener ese mismo hábito. "Creo que, cuando lo has perdido todo, es curioso cómo la habilidad para personalizar parte de tu entorno se convierte en algo simbólico y poderoso”.

    Ahora, el equipo de estudiantes trabaja en una versión adaptada del abrigo para niños, que hinchables que pueden doblar como chalecos salvavidas aunque desgraciadamente estas inflables ocupan todavía demasiado espacio en la tienda.

    La docente de RCA insiste en que quiere "demostrar la habilidad del diseño para ayudar en problemas sociales y no solo para producir espacios, productos y servicios para una élite acomodada". Por eso, Harriss confía que este proyecto salga adelante: "Sé que puede sonar ingenuo pero el proyecto nació de una sensación de impotencia para ayudar. Como diseñadores, estamos haciendo lo que podemos con lo que tenemos. Y creo que los diseñadores realmente necesitar empezar a actuar".

    Abrigo casa

    Producción y crowdfunding

    En enero de 2016, el equipo lanzó una campaña de crowdfunding de un mes en la que solicitaban un total de 300.000 libras (cerca de 400.000 euros). Gracias a la colaboración de casi 500 personas, alcanzaron tan solo 12.322 libras (unos 15.000 euros) pero no han perdido la ilusión.

    El proyecto sigue su camino en la búsqueda de inversores para producir el abrigo en masivamente y enviar la prenda a los campos de refugiados donde más se necesite. "Actualmente estamos ya negociando con anunciantes potenciales y también esperamos relanzar la campaña de crowdfunding una vez hayamos probado las prendas en el campo".

    Su objetivo es enviar sus primeros prototipos a los refugiados a principios de verano y conocer sus opiniones para mejorar el producto en su versión de invierno, especial contra el frío.

    Críticas

    Algunos voluntarios de organizaciones solidarias como Nick, de Médicos del Mundo en Reino Unido, se mostraron críticos con la vivienda portátil debido a su tejido, señalando que no parecía apropiada para las condiciones meteorológicas que los refugiados suelen afrontar.

    "Está bien que intenten ayudar pero no creo que sea útil cuando la temperatura de menos 10 grados. Parece algo más viable para usar en festivales o para repartir a indigentes en Reino Unido", opina Nick.

    Harriss insiste en que el proyecto fue malinterpretado en un inicio y evaluado solo por la versión de verano del abrigo, de la que se hicieron eco los medios británicos. "La versión de invierno está diseñada expresamente para el viaje hasta Grecia, que suele ser de tres semanas. Por eso, la vida útil y utilidad de la prenda es específica para las necesidades que pueden surgir en ese caso: es fácil de armar y no necesita un terreno blando como pasaría con una tienda de campaña". La docente subraya que no se trata de una solución a largo plazo sino una herramienta para el camino, cuyo "peso y facilidad de uso" pueden ser de utilidad.

    No obstante, el equipo del RCA admite que ha incluido la opción de los festivales en su plan de negocio. Aunque siempre sin perder la perspectiva de ayuda que generó la idea, por lo que han pensado en ofrecerlo bajo el lema "compra uno para ti y otro para un refugiado".

    Vídeo: Gabriella Gaegea y Anne-Sophie Geay, estudiantes de RCA

    Cifras de refugiados actuales

    Amnistía Internacional cifra en más de 4,5 millones los refugiados sirios que actualmente se encuentran en solo cinco países: Turquía, Líbano, Jordania, Irak y Egipto.

    Según la ONU, unas 250.000 personas han muerto y 13,5 millones necesitan asistencia humanitaria urgente dentro de Siria. Más del 50% de la población siria está en situación de desplazamiento.

    Concretamente en Grecia, más de 6.000 refugiados continúan en los campos de refugiados mientras que más personas siguen llegando a territorio heleno, aunque en menor proporción que el mes pasado. La reducción responde a la desconfianza generada a raíz del acuerdo UE-Turquía del pasado 20 de marzo que algunas ONGs ya están tratando de parar.

    En él, Europa y Turquía han pactado devolver al Ankara a todo extranjero que llegue ilegalmente a las costas griegas. A cambio, la UE se compromete a traer desde Turquía a un número de refugiados –calificados como 'migrantes irregulares'- como equivalente al de expulsiones.


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    Bella y Bestia Jeff Hong Unhappily

    '¡Buenos días, princesa!', decía un optimista Guido Orefice (Roberto Benigni) a su mujer en 'La vida es bella'. Y es que la palabra princesa se ha paseado por el espectro cinematográfico y televisivo desde los dibujos animados pasando por películas infantiles e incluso programas de búsqueda de pareja. Y por si quedaba alguna duda, recurrimos al sabio de nuestra era: Google, que nos ofrece 56.800.000 resultados para ese término.

    Por eso, la asociación vasca y feminista Faktoria Lila ha decidido explorar el concepto a través de la creación de un taller de desprincesamiento. "En los contextos sociales en que las mujeres no sufrimos una violencia explícita, la desigualdad se mantiene a través de la violencia simbólica. Y la violencia simbólica necesita referentes. Durante siglos ha funcionado la Virgen María, el ama de casa perfecta o la buena esposa; pero ahora ya no funcionan y se usa a la princesa", explica Irantzu Varela, una de las fundadoras de Faktoria Lila.

    Irantzu, que además es la protagonista del micro-espacio El Tornillo dentro de La Tuerka Tv, insiste en que princesa no es solo lo que se supone que las mujeres tienen que ser sino también "lo que tenemos que desear". Así que se han propuesto abrir un debate para tratar de "deconstruir a la princesa que nos han metido dentro".

    Cita la frase de la filósofa Amelia Valcárcel: "El machismo mata, empobrece y atonta" y apunta: "Mata y empobrece porque atonta. No soportaríamos que la mitad de la humanidad esté sometida a una violencia constante y la desigualdad en todos los ámbitos si no fuera porque nos han atontado primero. Y la princesa ahora mismo en nuestro contexto es la gran atontadora".

    La idea de princesa para Irantzu se resume en ser "monas, pasivas, buscadoras eternas de la pareja ideal que nos va a resolver la vida, frívolas, inútiles, sin saber lo que deseamos y siempre buscando la felicidad ajena".

    Echa la vista a las más populares películas de Disney y se estremece por su poder como constructoras de ideología. "Las protagonistas son niñas a las que les pasa algo porque han desobedecido, que necesitan protección y que esperan a un hombre que las salve". En 'La sirenita', por ejemplo, Ariel renuncia a algo tan simbólico como su voz por un hombre.

    No baja la guardia tampoco con los filmes más modernos, como la mundialmente conocida 'Frozen': "Tiene protagonistas más independientes que no solo buscan un marido; pero siguen siendo altas, guapas, rubias, con los ojos grandes y azules, dulces, con vestidos maravillosos…"

    Deconstruyendo a la princesa

    El taller mezcla teoría y práctica y deja siempre un espacio especial para lo vivencial. "El feminismo es un pensamiento político y filosófico, también un movimiento social pero también una experiencia de vida. Tú te haces feminista viviendo y vives distinto desde que te haces feminista".

    Así que, además de debates, visionados y lecturas, se comparten experiencias y se realizan dinámicas de grupo para que las asistentes ahonden en su propia visión del mundo y su autopercepción. Por ejemplo, ¿cómo describirías a una persona desconocida que te vaya a buscar a una estación de autobús? "El 100% de las mujeres nos decimos al espejo cosas que no diríamos nunca a una amiga. La mayoría de las mujeres se describen de una forma muy dura e incluso cruel; aunque las ves y piensas 'por qué no ha hablado de esa mirada fantástica que tiene o de esa sonrisa'. Por eso, la primera recomendación que suelo hacer es: 'nunca te digas a ti misma algo que no le dirías a una amiga'".

    El temario se desarrolla en torno a tres ejes: la belleza, el amor y el deseo. Primero, la belleza como la imposición de un determinado canon. Segundo, el amor como la construcción socio-cultural del amor romántico, "esa ideología que nos hace tolerar y es el principal espacio de violencia para las mujeres ahora mismo porque no olvidemos que la mitad de las mujeres asesinadas en el mundo, lo son a manos de su pareja".

    En tercer lugar, se habla del deseo aunque no solo sexual sino desde punto de vista más amplio. "Lo primero que se hace a las mujeres es desconectarnos de lo que deseamos en el sexo y en la vida para que así creamos que satisfacer deseos ajenos es lo que nos hace felices".

    Princesas

    Abuela, madre e hija

    El público del taller son mujeres adultas y jóvenes, entre las que se genera un diálogo muy enriquecedor. "Las mayores siempre se sorprenden de que a las jóvenes les pase lo mismo. Cambian las circunstancias y los lenguajes pero al final la auto-opresión y las herramientas son parecidas".

    Por otro lado, las jóvenes ven que "las mujeres mayores -con amplia experiencia vital y con la sabiduría que te da la vida, si eres capaz de verla-, son mucho más libres". Y es que Irantzu defiende que "la mayoría de las mujeres que han vivido suficiente, tienen una actitud feminista aunque sea pasiva".

    La comunicación intergeneracional sirve "para crear esa conexión de que en realidad estamos todas en la misma situación y deberíamos estar en la misma lucha", opina.

    ¿Es necesario enseñar a las madres para que no transmitan los viejos roles a sus hijas? "Eso es educar, además de un viejo argumento machista de que las madres son quienes transmiten ese machismo. Y no es cuestión de educar sino de dejar claro que estamos así porque nos han adiestrado para ello. Cuando una mujer tiene en su mano las herramientas para entender que sus angustias por la búsqueda del físico perfecto o la pareja ideal son fruto de la cultura patriarcal en la que crecemos todos y todas, ella misma decide que quiere dejar de vivir así y deja de transmitirlo a sus hijas, hermanas, amigas y sobrinas".

    Por cierto, sí, el taller también está abierto a hombres. Pero advierten que deben venir dispuestos a "aprender cuál es la posición que nos impone el patriarcado a las mujeres" y a hacer un análisis político sobre cuáles son sus privilegios en el patriarcado. "Nuestros talleres inciden en la responsabilidad individual y colectiva que tienen los hombres de dejar de vivir en privilegio".

    Irantzu rompe una lanza a su favor y comprende que a veces se produce una reacción inicial negativa porque "cuando estás en una posición de privilegio, no te gusta que te lo digan" y admite que "los hombres feministas son el primer caso en la historia de la humanidad en el que el grupo dominador decide voluntariamente serlo". Pero tampoco le gusta hacer demasiadas concesiones por la "autocomplacencia desproporcionada al esfuerzo que realizado" que percibe en los varones, a quienes demanda una posición política real contra el patriarcado, a favor del feminismo y contraria a los antifeministas declarados.

    Cristina Pedroche y el feminismo

    Hace unas semanas, Cristina Pedroche aseguraba en una entrevista que deberíamos "olvidarnos del machismo y del feminismo porque son una tontería".

    La representante de Faktoría Lila resopla profundamente: "Comparar el feminismo y el machismo es como comparar el nazismo y el cubismo solo porque acaban igual: una auténtica estupidez”. Toma aire y lo explica de nuevo: “El feminismo es una ideología de libertad que aspira a que las mujeres tengamos los mismos derechos y oportunidades que los hombres. Pero el machismo es una ideología de la supremacía de los hombres. Es decir, el machismo considera que las mujeres cobramos menos porque es lo normal; tenemos miedo a ir por la calle porque es lo normal; nos mata nuestro marido porque se le ha ido la cabeza… pero a veces es normal".

    Y lanza un mensaje a Pedroche: "Me parece una irresponsabilidad que personas –especialmente mujeres- con repercusión pública digan esa estupidez. Y no solo porque queden en evidencia sino porque esas mujeres pueden trabajar, tener salario, votar, divorciarse, abortar, tener pasaporte… gracias a todas las feministas que, durante la historia, han conquistado cada uno de los derechos que tenemos hoy las mujeres”. Recuerda etapas oscuras de la Historia y repite que "ningún derecho de los que tenemos hoy las mujeres nos ha sido concedido, todos han sido conquistados por las feministas", así que incita a todo el que dude a leer e investigar y pide, al menos, respeto.

    Princesas

    Princelandia: spa para princesas

    Presente en España, Estados Unidos, México y Portugal, Princelandia se define como un spa para niñas-princesas aunque Irantzu lo califica de "adiestramiento". Entre sus servicios, están la manicura, pedicura, masajes, maquillaje de fantasía y hasta un desfile de modelos.

    Su canción promocional dice cosas tales como "cuidar de ti y de los demás, con nosotros tú lo aprenderás" y "que mamá sea feliz y sea de nuevo niña al verme a mi". De hecho, hay planes directamente centrados en la madre como Princess Forever o el circuíto de spa 'Mi mamá y yo'.

    En su web, presumen de ser el primer spa infantil de Europa y de que su personal son educadores que pueden “inculca una imagen positiva del bienestar y del cuidado personal”.

    Desprincesando en Chile

    España no es el único país en que se están empezando a ver iniciativas de desprincesamiento. La Oficina de Protección de Derechos de la Infancia (OPD) de Iquique (Chile) también ha apostado por ofrecer un taller similar, aunque orientado a niñas de entre 9 y 15 años y dirigido por dos psicólogas y un sociólogo.

    "Niños y niñas son iguales en derechos pero existe un contexto de desigualdad de género en el contexto en que vivimos que tiene la base en un estereotipo (prejuicio) sobre cómo son las niñas, asociado a las características que nos muestran los cuentos y películas respecto a las princesas”, explica Yury Bustamante, Coordinador OPD. "Esta idea limita las capacidades de las niñas como seres humanas. Y a ese proceso de construcción de una "niña limitada" le hemos llamado "princesamiento",

    Para evaluar los efectos del curso en las niñas, se les hace la misma pregunta diagnóstico antes y después del taller: ¿Cómo son las niñas?

    En la primera sesión, las participantes dijeron "las niñas somos dulces, amables, frágiles, tranquilas, que esperan, divertidas". Al volver a hacerles la misma pregunta tras las seis sesiones del curso, la respuesta fue muy distinta para la mayoría: "Las niñas somos capaces, inteligentes, fuertes, somos Hulk, somos como un adulto, podemos ser todo lo que nos propongamos". Aunque algunas de ellas mantuvieron su respuesta inicial: "Somos bebés, somos princesas"-.

    Los organizadores del taller chileno, que ha tenido una gran acogida nacional y una gran expectación en Latinoamérica, empiezan a preparar su salto a Brasil.

    FOTOGRAFÍAS: Irantzu Varela


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  • 04/24/16--22:00: Se busca leche materna
  • Leche materna

    Dicen que la leche de la madre es el mejor alimento que se le puede dar a un bebé. Pero ¿y si la madre no tiene suficiente leche? ¿O no puede amamantarlo? ¿O simplemente el niño no tiene una madre que lo haga? Para eso se han creado los bancos de leche materna.

    En España, existen actualmente ocho bancos de leche materna -en Madrid (creado en 2007 en el Hospital Doce de Octubre), Cataluña, Aragón, Valencia, Extremadura, Andalucía, Baleares y Castilla y León- y los próximos en abrirlo parece que serán Galicia – que ya está gestionando su apertura- y Cantabria. También en el País Vasco han pedido información y parece que se empieza a valorar la idea. "Hay una tendencia de aumento en España. De hecho, la asociación española de Pediatría y Neonatología recomiendan que, al menos, haya un banco en cada Comunidad Autónoma para atender a los niños prematuros y con bajo peso, que son los principales consumidores de los bancos de leche".

    Estos centros se encuentran unidos a través de la Asociación Española de Bancos de Leche Humana (AEBLH). La asociación fue creada en 2008, siete años después de que se abriera el primer banco de leche materna en España, situado en Palma de Mallorca. "Pensamos que era buena idea crear una asociación y así compartir experiencias y animar a que otros centros formaran también sus propios bancos de leche".

    Los bancos de leche materna funcionan igual que cualquier banco de tejidos o de sangre. Esto significa que los receptores potenciales de la leche donada son seleccionados y remitidos a la lista de espera por el médico. "No es que pueda venir aquí alguien y decir 'es que he empezado a trabajar y quiero leche para mi hijo'. La leche, como la sangre, solo se distribuye a quien el pediatra determina, normalmente a bebés prematuros que pesan menos de 1500 gramos o niños con alguna patología", expone Javier Calvo, médico especialista y coordinador de transplantes en el Banco de Tejidos de Baleares y secretario de la Asociación Española de Bancos de Leche Humana (AEBLH).

    Después de esos casos, en la lista de prioridades les siguen los bebés a los que se les ha sometido a alguna cirugía o niños cuya madre no les puede dar el pecho y que tengan intolerancia a la leche de fórmula. "Esto no es una fábrica de leche; dependemos de las donaciones y eso nos obliga a marcar un orden de distribución", explica.

    En su último informe referente al año 2013, se indica que se donaron 3.946,9 litros de más de 1.000 donantes que fueron distribuidos entre 1.154 bebés. Esto muestra un gran aumento desde los primeros datos recopilados AEBLH en 2009, cuando consiguieron tan solo 175 mujeres dispuestas a donar leche en España.

    Leche materna

    Los peligros del mercado online de leche

    "En España no hay bancos privados de leche materna", suspira alivado el Dr Calvo. Y es que, según su opinión, los peligros de la venta de leche materna son muchos y muy variados. En cambio, en nuestro país la venta no está regulada –no es ilegal sino alegal- e Internet permite que podamos acceder a webs de otros países, como es el caso de la estadounidense Only The Breast, que cuenta también con su versión en Reino Unido.

    Madre vegana, leche 100% orgánica, madre activa y saludable, profesora con extra de leche, madre no consumidora de cafeína… son algunos de los anuncios que aparecen en una de las webs de compra-venta de leche materna más conocida de EEUU, donde reina la libre competencia de precios y la ausencia de control sanitario.

    El cofundador de la web, Glenn Snow, hace oídos sordos a las críticas de médicos como el Dr Calvo o de Pauline Sakamoto, presidenta de la Asociación de Bancos de Leche Humana de Norteamérica. "Las mujeres donan por bondad; deberíamos cuestionar los motivos por los que venden. ¿Quién revisa la calidad de la leche comprada y vendida?".

    Como coordinador de transplantes en el Banco de Tejidos de Baleares, el Dr Calvo coincide: "La donación de tejidos nunca puede ser de pago. Cuando hay un ánimo lucrativo, podrían darte leche que no sea realmente suya o que esté mezclada con leche de vaca –algo realmente peligroso para el bebé- para aparentar que produce más cantidad o te pueden engañar con respecto a sus hábitos que le descartarían como donante. La donación más segura es la altruista".

    Por su parte, Snow replica que es "deshonesto no compensar a las madres". Y continúa con su negocio online, que ha sido citado en distintos medios por estafas en los pagos y, lo que es peor, por los riesgos que puede entrañar para la salud. Con el fin de demostrarlo, una reportera de la BBC compró leche a través del portal británico y la llevó a analizar. Los resultados: un tercio de las muestras contenían la bacteria E. coli, dos tercios tenían candida albicans -un tipo de hongo vaginal- y un tercio contenía la bacteria pseudomonas aeruginosa -que causó la muerte de cuatro bebés en Irlanda del Norte en 2012-.

    En Only The Breast hay un apartado con ideas para vendedoras sobre el uso de la web cómo mejorar su anuncio – o los métodos de pago recomendados. Además, hay una sección con consejos sobre cómo almacenar y conservar la leche e, incluso, cómo pasteurizarla.

    No obstante, a la hora de la verdad, se queda en una lista de posibilidades más que en un requisito. Para que se perciba la seguridad de dicha web, he creado un perfil propio con datos falsos, indicando que tengo leche materna disponible para venta. En ningún momento, la plataforma ha verificado los datos que he introducido o se me ha pedido ningún certificado de nacimiento, analítica de sangre o entrevista personal.

    "El mercado no reglado de leche materna es realmente peligroso. La leche es muy útil y beneficiosa cuando se emplea correctamente pero tiene un riesgo potencial muy grande de transmitir enfermedades si no se controla", aclara el Dr Calvo, quien además prevé un riesgo potencial de explotación para la mujer que la venta de leche materna podría entrañar.

    Los mitos en la Red

    No solo las madres acuden a este tipo de webs de compra-venta de leche humana. Internet y la desinformación han propiciado la difusión de mitos sobre las propiedades de este bien orgánico para los adultos.

    Una de los bulos esparcidos por la Red es que ayuda a los culturistas o deportistas a obtener un mayor desarrollo muscular; algo que "es una auténtica falsedad", subraya el médico. "Las proteínas de la leche son buenas para neonatos; no como fuente de nutrición para una persona adulta con un desarrollo muscular grande. Es algo que se ha puesto de moda pero no tiene base científica".

    En segundo lugar, hay hombres fetichistas con perfiles en estas webs de compra-venta que desean consumir leche materna simplemente o incluso consumirla de la madre. Only The Breast tiene una sección solo para estos compradores.

    El tercer mito es más duro porque nace de la desesperación de los pacientes de cáncer y sus familiares, que creen que la leche materna puede ayudar a los enfermos a mejorar su estado. "Algunos médicos lo dicen pero por ahora no hay ningún estudio que lo demuestre", dice el especialista que reconoce recibir de vez en cuando la llamada de algún pariente o pareja buscando la luz al final del túnel. "A veces nos llama gente con situaciones realmente dramáticas. Y claro, nos piden leche materna y yo entiendo que la gente llama para informarse de cualquier cosa que pueda ser buena para su familiar. Pero esto es como un banco de sangre. Y les tenemos que decir que lamentablemente no tenemos la posibilidad de distribuir leche en esas circunstancias. Se producen situaciones realmente delicadas".

    Leche materna

    Requisitos para donar y cómo hacerlo

    Normalmente, las donantes del banco de leche materna de Palma de Mallorca, donde el Dr Calvo desempeña su labor, son "madres de entre 32 y 38 años, cuyo hijo tiene menos de 1 mes de vida. Ellas suelen ser madres trabajadoras con perfil educativo medio-alto y suelen animarse a donar ya con su primer hijo".

    Al contrario que en las webs de pago, en los bancos de España no se ofrecen datos de las donantes. "El único dato visible de la donante es la concentración proteica de su leche", insiste el médico. Este es un dato relevante para saber si el niño está recibiendo los nutrientes que necesita.

    El primer paso es una entrevista personal donde le preguntan a la donante por sus hábitos, consumo de drogas, posibles enfermedades… y también por la edad de su niño. Y aunque parezca menos relevante, esta última pregunta puede ser determinante. "La leche no es igual durante todo el proceso de lactancia porque se va adaptando al crecimiento del bebé. La leche de las primeras semanas siempre es más rica en proteínas y factores inmunológicos porque es lo que el bebé necesita en ese momento; por eso es la más interesante para los receptores". En los meses siguientes, la leche se adaptará a lo que necesite a cada lactante, ofreciéndole menos proteína y más cantidad de grasa para nutrir al niño.

    Tras la entrevista, se hace análisis de sangre para analizar que efectivamente se trata de una mujer sana con leche viable para donación. "Usamos la misma dinámica para donantes de leche materna que para donantes de sangre".

    Una vez que la donante es aceptada, se le explica cómo garantizar que su leche no se contamine, para lo que se le transmiten instrucciones sobre su higiene y la del extractor de leche.

    También se les instruye sobre cómo guardar la leche materna en casa -siempre en frío, como mucho 24h en el frigorífico y después en el congelador-. En la mayoría de los bancos, es la donante quien debe llevar la leche hasta el centro pero, en Baleares, cuentan con un servicio de recogida a domicilio. "Pasamos por las casas de las donantes para recoger la leche con una furgoneta refrigerada porque nos obsesiona mucho la cadena de frío y queremos que llegue en perfecto estado".

    La voz del Dr Calvo se vuelve más grave al citar de nuevo la venta online de leche materna. "No cumplir este tipo de medidas de seguridad e higiene puede ser mortal para el lactante. Solo por ese riesgo potencial, debería estar prohibido venderla", opina.


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    Doulas: Las confidentes de las madres

    Decía Camilo José Cela que "la muerte es dulce; pero su antesala, cruel". Y es que morir nunca es fácil, aunque la dureza se cebe más con aquellos que nos rodean y que deben afrontar la pérdida. Por eso, en algunos países ya ha nacido un nuevo oficio: las doulas de la muerte.

    Qué son las doulas de la muerte

    No hace mucho hablábamos del papel de las doulas como acompañantes en el embarazo, parto y crianza. Pero hay quien prefiere dejar el acompañamiento en esa llegada a la vida y ofrecer especializar sus servicios hacia el momento en que nos despedimos de ella.

    Hermione Elliot, directora de la inglesa Living Well Dying Well (LWDW) sabe que a veces su profesión se mira con recelo, como se hace con todo lo relativo a ese momento trágico y determinante de nuestras vidas. "Cuando le cuento a la gente lo que hago, noto en muchos una pequeña chispa y son esos los que admiten que les hubiera gustado tener una doula cuando murió uno de sus familiares", comenta.

    Hermione tiene experiencia en enfermería, obstetricia, terapia y cuidados paliativos; además, residió cuatros años en Japón, donde se convirtió en la autora de 'Gan No Serufu Hiringu', una guía de autoayuda para personas con cáncer. Y es también una apasionada y firme defensora de la dignidad y autodeterminación en todas las etapas de la vida. Debido a esa experiencia previa en cuidados paliativos, percibió "una enorme carencia en el cuidado de los enfermos ya moribundos, que para mi demostraba la necesidad del papel de la doula".

    Se interesó por este trabajo cuando oyó el término amicus mortis -amigo de la muerte-. "Tocó algo profundo dentro de mí y en 2005, tras tres muertes cercanas, empecé a cambiar mi forma de trabajar y a desarrollar formación para personas que también querían convertirse en doulas de la muerte".

    Desde entonces, define su trabajo como "caminar al lado" y matiza: "Estamos con toda la familia ofreciéndoles continuidad, apoyo y confianza e incluso a facilitamos las conversaciones más difíciles. Les ayudamos a entender el profundo y misterioso viaje que es la muerte". Su objetivo es claro: ofrecer un acercamiento más humano, respetuoso y empoderador al fin de la vida.

    En Estados Unidos: el proceso del adiós

    Hay distintas asociaciones que agrupan a este gremio, como es el caso de la norteamericana INELDA (International End of Life Doula Association), una organización internacional sin ánimo de lucro que se dedica a ayudar a construir centros de cuidados paliativos con doulas.

    En 2003, Henry Fersko-Weiss, hoy co-fundador de Inelda, era trabajador social de cuidados paliativos. "Vi morir muchas personas de formas que no creo que los honrasen a ellos ni ayudasen a sus familias y sentí que encargarme de esa labor era la vocación de mi vida".

    Así, en 2015 creó INELDA y adaptar la filosofía y herramientas de las doulas de maternidad para crear un programa con un nuevo tipo de doula: una acompañante para el final de la vida, para apoyar y guiar a las personas a través del proceso de la muerte.

    Su objetivo principal es continuar con la investigación en Estados Unidos de nuevas técnicas para seguir avanzando en las mejores prácticas en la atención en el proceso de fallecimiento. "La doula ayuda a los pacientes a explorar el significado de su vida y a crear un proyecto de legado que se convierta en expresión de lo que ha sido importante para ellos o de lo que han aprendido, para que su familia tenga algo para recordarlos", explica Henry.

    No ayudan solo a quien se acerca a la etapa final ni únicamente a su familia; se trata de un proceso conjunto en el que la doula les ayuda a planear cómo quieren pasar esos últimos días, lo que incluye música que quieren oír, objetos que añoran alrededor o lecturas que les apetezcan.

    Como explica Henry, el procedimiento se adapta a casa caso. "Las doulas diseñan rituales guiados para mejorar la experiencia o aliviar los síntomas" e incluso se ofrecen para quedarse "junto al cuerpo de la persona tras su muerte hasta que su familia se sienta cómoda para estar sola con su ser querido". Semanas más tarde, las doulas vuelven a acompañar a la familia y les ayudan "a iniciar su viaje a través del dolor".

    Medicina Vs acompañamiento

    El duelo no es siempre igual; cada uno vive el fallecimiento de un ser querido de formas diferentes. Aunque sí hay unas pautas que suelen repetirse, muchas de ellas derivadas de la práctica de los profesionales sanitarios.

    Desde LWDW, Hermione afirma que "la medicina se ha convertido en una víctima de su propio éxito como salvavidas y, como consecuencia, presenta dilemas morales y éticos incómodos". Por ejemplo, médicos criticados por mantener a pacientes terminales con vida pero también en ocasiones en que deciden interrumpir un tratamiento ineficaz. "Ojalá volvieran los días en que la muerte era aceptada como una progresión natural y no un fracaso", suspira.

    Sin embargo, los médicos/as y enfermeros/as son el reflejo de una tendencia social que nos lleva, cada vez más, a aislar el momento que más tememos de nuestra realidad. "Muy pocos profesionales sanitarios se sienten lo suficientemente cómodos para entrar en el terreno emocional o espiritual, necesario para involucrar a la gente en la preparación para la muerte", explica Hermione, ex-enfermera.


    La esterilización de la muerte

    "La sociedad occidental ha perdido su tradición de acompañar en el fallecimiento. Las sociedades pre-industriales y tribales experimentaron la muerte y morir en hogares multigeneracionales dentro de comunidades cerradas, guiados por un anciano o un líder espiritual. Rituales y creencias en torno a la muerte fueron transmitidos a través de las generaciones y le otorgaron un matiz sagrado", dicen desde Inelda.

    A principios del siglo XX, los hospitales empezaron a alejar a las familias de la muerte de sus familiares. "La muerte se convirtió entonces en un proceso supervisado por máquinas de pitido constante y los familiares empezaron a estar 'fuera de lugar' en este nuevo entorno esterilizado", afirma Henry.

    En 2009, una encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) ya ponía de manifiesto que el 45,4% de los españoles preferiría morir en casa si le fuese comunicada una enfermedad en estado terminal. Aunque en la práctica, las familias no suelen contar con profesionales que les enseñen técnicas de cuidados o que les apoyen en el proceso psicológico de asumir la pérdida. Tampoco se le da voz a los protagonistas del momento, que tienen derecho a decidir dónde y cómo quieren pasar sus últimos días.

    Quizá por eso, la Fundación Lien sitúa a España en el puesto 23 de los peores países para morir entre los 80 analizados en su Índice de Calidad de Muerte (2015).


    Madres sin hijos

    "En España no existe como tal la figura de las doulas de la muerte. Yo sí he acompañado en casos de duelo por bebés pero después me centré en maternidad”, comenta Beatriz Fernádez, presidenta de la Asociación Española de Doulas (AED).

    Y aunque sí ha percibido que "a mis compañeras (doulas) les ha llamado la atención pero ninguna ha decidido emprender ese camino". De hecho, reconoce que son muy pocas las que acompañan duelos pre y neonatales. En parte, cree que se debe a que "cobrar por ello no acaba de estar bien visto en nuestra sociedad".

    A pesar de eso, Beatriz sigue ofreciendo sus servicios a estas mujeres porque comprende la dificultad del proceso emocional y la necesidad de apoyo. "Una vez que se ha despedido de su bebé, la mujer queda en tierra de nadie. Hay pocos profesionales que te atiendan. Cuando las tengo que derivar a expertos, me cuesta muchísimo encontrar psicólogos especializados y titulados… Es un tema muy desatendido", explica.

    En duelo, Beatriz suele encontrarse con mujeres que "solo dicen que le parece una injusticia y que no hay derecho a que su bebé se haya ido". Estas mujeres "están enfadadas con el mundo pero no encuentran el derecho a expresarlo".

    Insiste en que la doula no tiene una "función de psicólogo" sino que son "la persona con la que sentirse a gusto". Reflexiona un segundo y prosigue: "Todo el mundo les dice que tienen que ser menos agresivas, más tranquilas, que pasen página… Tratan de consolarlas y de que se sientan mejor. Pero quizá simplemente necesita espacio para expresarse. Saber que tenemos el derecho al pataleo, nos permite sentir que ya hemos tenido ese desahogo y seguir adelante".


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    MASOLA

    Rosa Maestro es madre de dos niñas: Alba (13) y Luna (8). Las dos son muy especiales. Y no solo como todo hijo lo es para su madre sino más bien como cuando consigues algo que creías imposible.

    Alba es resultado de una inseminación y Luna fue primero adoptada a través de la kafala o acogimiento en Marruecos hasta que Rosa consiguió su adopción plena. "Ellas saben de dónde vienen desde siempre porque creo que es muy importante compartir con ellas sus orígenes", dice convencida.

    Su convencimiento sobre las ventajas de estas dos formas de llegar a la maternidad soltera la ha llevado, entre otras cosas, a crear la web Masola (Madres solteras por decisión propia y otros modelos de familia) donde comparte ideas, consejos y noticias para todas aquellas que, como ella, quieren tener hijos pero no por los cauces biológicos más tradicionales.

    "Había tenido relaciones de pareja pero no eran lo que yo quería ni los veía como padres. Estuve tres años mirando las opciones de la reproducción asistida y, poco antes de decidirme, empecé a salir con un chico. Tenía 38 años y veía que la relación no funcionaba así que decidí seguir con el plan inicial de tener la niña sola". Así que se sometió a un proceso de inseminación, con tan buena suerte que se quedó embarazada a la primera.

    Para la segunda no fue tan sencillo. Trató de repetir el método pero no fue efectivo así que empezó a consultar sus opciones con respecto a la adopción. "Opté por Panamá pero, tras dos años de papeleo, cambiaron la ley y de repente no aceptaban familias monoparentales así que me tuve volver a Madrid". Ya con 40 años, probó dos y tres veces con la inseminación sin éxito y, un día, estando ya en lista de espera para la donación de óvulos, oyó hablar de las kafalas.

    Las kafalas son un tipo de acogimiento permanente que existe en Marruecos con los niños que tienen certificado de abandono. "Antes, hacías la solicitud para este acogimiento y, ya en España, tenias que ir a un juicio donde optar a una adopción plena". Pero advierte que "ha habido cambios en la ley y ya no se pueden hacer así".

    Sobre la experiencia de ser madre soltera, Rosa cree que lo mejor es "todo". Y lanza un mensaje de ánimo a aquellas que se lo estén planteando: "Al principio piensas que la maternidad en solitario va a ser más complicada pero al final te das cuenta de que tiene también muchas ventajas. Por ejemplo, tomas tú todas las decisiones -acertadas o no- sin discusiones con la pareja. Terminas agotada pero psicológicamente muy bien". Lo más complicado es que "en casa solo entra un sueldo y que la carga física es mayor: limpias, los llevas al parque, los recoges del fútbol…".

    Pero saca tiempo para todo eso, para escribir libros como 'Lucía y el cofre mágico de la familia' o 'Cloe quiere ser mamá' –un cuento infantil sobre la maternidad en solitario- y sí, incluso para seguir conociendo chicos. "¡Claro que ha habido relaciones desde que tengo a las niñas! En este momento no tengo pareja pero estoy abierta a ello…", dice divertida. Entonces, ¿es compatible tener hijos y citas? "Algunas de las madres solteras que conozco se han casado, otras casado y divorciado, otras han tenido el segundo hijo con una pareja… hay de todo y por supuesto que la vida sigue".

    Precio y edad: los límites de la reproducción asistida

    Rosa reconoce que, en su caso, le fue mucho más difícil tramitar la adopción que realizar la inseminación pero "porque tuve suerte y me quedé embarazada en la primera inseminación". De hecho, reconoce que no es lo habitual.

    En el aspecto económico, la reproducción solo es difícil sino casi prohibitiva. "La inseminación artificial puede estar entre los 1.200 y 1.500 euros; una fecundación in vitro o FIV –extracción de los óvulos de la mujer para fecundarlos en el laboratorio y después depositarlos de nuevo en el útero- anda por los 5.000 o 6.000 euros; y la donación de óvulos –recepción de óvulos de donantes para ser fecundados y depositados en el útero de la mujer- está entre 6.000 y 8.000 mientras la donación de embriones suele costar entre los 3.500 y los 5.000 euros", explica Rosa.

    Otro método menos conocido es la donación de embriones, que consiste en transferir embriones que llevan carga genética de otro varón y otra mujer y se usa en parejas de hombre y mujer donde ambos son incapaces de tener niños. Los precios de este servicio van de 2.000 de 3.000 euros aproximadamente y la Sociedad Española de Fertilidad estima que las probabilidades de embarazo en cada ciclo empleando este método están entre el 20 y el 40%.

    No es obligatorio acudir a un centro privado sino que existe la posibilidad de realizar la reproducción asistida a través de la sanidad pública. La Ley de Reproducción Asistida (Ley 14/2006), indica en su artículo 6 que "la mujer podrá ser usuaria o receptora de las técnicas reguladas en esta Ley con independencia de su estado civil y orientación sexual".

    Sin embargo, en 2013 el Ministerio de Sanidad anunciaba una propuesta para que la reproducción asistida se reservara para "parejas integradas por un hombre y una mujer" con problemas de fertilidad. Y en el 2014, el Boletín Oficial del Estado publicaba una reforma con sutil sorpresa para las mujeres que quieren ser madres solas o junto a otra mujer, publicando que "las mujeres serán mayores de 18 años y menores de 40 años y los hombres mayores de 18 años y menores de 55 años en el momento del inicio del estudio de esterilidad", algo a lo que algunos profesionales se han aferrado para negarle el tratamiento a mujeres solas o con otra mujer como pareja.

    Adopción: frente a una ley cambiante

    En el proceso de adopción no te enfrentas a los resultados negativos de los test pero sí a una legislación cambiante y específica de cada país donde tratas de comenzar el proceso. "Abren la adopción en nuevos países, otros cierran, cambian las condiciones para mujeres sin pareja… Si te pilla un cambio de por medio, no te queda otra que aguantarte, llevarte tus documentos y empezar de nuevo en otro sitio".

    Eso fue lo que le pasó en su primer intento de adopción en Panamá donde, tras dos años, tuvo que marcharse por un cambio en la legislación que prohibía adoptar a familias monoparentales.

    En su segundo intento en Marruecos, tuvo más suerte. Aunque no tanta como otras compañeras de viaje que acudieron al mismo país en la misma época y con el mismo objetivo de adoptar. "Otras chicas fueron en las mismas fechas que yo pero se dirigieron a Rabat en vez de ir a Casablanca. El resultado fue que ellas acabaron los trámites de la adopción en tres meses; yo casi en dos años".

    Rosa se queda en silencio un segundo y resopla: "Tanto en adopción como en reproducción asistida, sabes el día en que empiezas pero no cuándo terminas. Aunque una vez llega el niño, te das cuenta de que todo el sufrimiento ha merecido la pena".

    Asumir un 'no'

    "La reproducción asistida es más dura emocional y económicamente; pero sobre todo, emocionalmente", comenta Rosa. En la parte emocional, normalmente se afrontan muchos resultados negativos, muchos requisitos y muchas ilusiones truncadas que se suman al coste del método. "Cada ‘no’ significa volver a empezar todo el proceso. Tengo amigas que han estado hasta ocho años y emocionalmente desgasta mucho".

    Eso por no hablar de la cuenta atrás biólogica a la que te enfrentas y que debes compaginar con tus ahorros disponibles para acelerar el proceso. "Si te quedas embarazada en la primera inseminación artificial, fenomenal; pero la mayoría tiene que parar, ahorrar y volver a intentarlo. Casi todas tenemos algo ahorrado pero a lo mejor tienes para dos inseminaciones y una fecundación in vitro pero si te gastas los 10.000 euros que tenías, tienes que volver a empezar. Y el tiempo corre en tu contra".

    ¿Juicio social a la madre soltera?

    María (nombre ficticio) está a punto de cumplir 42 años, está soltera y quiere ser madre. Ha empezado recientemente las pruebas para empezar el proceso de reproducción asistida y le han dicho que, debido a su edad, tendría que ser fecundación in vitro o recurrir a la donación de óvulos. Y se encuentra muy desanimada.

    "Mi familia no sabe que lo estoy intentando porque no necesito más presión y estrés del que ya tengo; sé que va a ser difícil conseguirlo y que cada mes, es un mundo". Una lágrima resbala por su mejilla. Nunca se había planteado tener hijos sola pero "un día te levantas y te das cuenta de que estás al límite biológico posible y que sigues sin encontrar a la pareja que deseabas" así que decidió que “si no podía tener pareja e hijos, al menos tendría lo segundo".

    Tras unos meses, a María le han hecho análisis de sangre, le han explicado las fases del proceso, las opciones que tiene y también le han anunciado que la someterán a una evaluación psicólogica para determinar si es adecuada para empezar la reproducción asistida cuando “si vienes con pareja, no te hacen ese test".

    Según la Ley de Reproducción Asistida (Ley 14/2006), "toda mujer mayor de 18 años y con plena capacidad de obrar podrá ser receptora o usuaria de las técnicas reguladas en esta Ley, siempre que haya prestado su consentimiento escrito a su utilización de manera libre, consciente y expresa”. No se especifica sobre la posibilidad o prohibición de realizar una evaluación psicológica a la madre soltera. No obstante, sí se mantiene que "si la mujer estuviera casada, se precisará, además, el consentimiento de su marido".

    Por su parte, a Rosa no le han hecho pruebas psicológicas. Tampoco ha notado un juicio de su entorno en torno su decisión de afrontar la maternidad en solitario. María sí y, de hecho, se ha sentido juzgada en la misma clínica privada donde la han atendido. "Me llegaron a decir que por qué no me iba por ahí de noche y me acostaba con el primero que viera, que me saldría más barato. Esa frase me hundió; sentí que era una falta de respeto, sobre todo en un momento en el que estás tan sensible".

    Rosa pone el grito en el cielo al escuchar tal frase. "Cada uno que haga lo que considere pero, personalmente, creo que tener un hijo es una cuestión de dos; en mi caso también porque firmas un documento y las dos partes consienten. Si te acuestas con alguien con la intención de quedarte embarazada y sin avisarlo, estás engañando a esa persona".

    Se hace el silencio. La creadora de Masola reflexiona un segundo. "Quizá es cierto que hay una parte de la sociedad que aún no lo entiende. Lo típico 'eres guapa, ¿por qué quieres tener un niño soltera?, ¿cuál es el problema?' Y ¿por qué tiene que haber un problema? Yo no le pregunto a nadie: 'Eres fea y estás casada, ¿cómo fue eso?' Muchas de nosotras hemos tomado esta decisión seamos guapas, feas, altas, bajas o gordas. Estamos viviendo un empoderamiento de la mujer soltera que decide vivir sin pareja o tener hijos sin pareja. Y si hay una parte de gente que aún no lo comprende, dejémosla que avance".


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    Inclusión en las aulas

    Cuando pensamos en el colegio, a menudo nos vienen a la cabeza las imágenes de un corro de niños en un patio, de equipos persiguiendo un balón y de risas en grupo. Pero hay quien lo recuerda como una película de la que no fue protagonista, una que vio desde un lado del parque, pegado a la pared, deseando que le llamen por su nombre. Y aunque en nuestra cabeza, situamos estas escenas en el pasado, algunos siguen viviéndolas en presente y más solos de lo que podríamos imaginar. Es el caso de Juan.

    Juan (nombre ficticio) tiene 8 años, vive en Lalín (Pontevedra) y le han convertido en una especie de 'niño burbuja' al que no quieren acercarse. No lleva mucho viviendo allí, pero lo suficiente para confirmar que no es bienvenido en su colegio.
    En octubre de 2015, los padres de prácticamente todos sus compañeros de clase empezaron a recoger firmas para echar a Juan de clase y, cuando el padre de Juan se enteró y les contactó para reunirse con ellos, se negaron y se pusieron en huelga. Bueno, en realidad pusieron a sus hijos en huelga, es decir, durante 2 días solo Juan y otros 3 compañeros asistieron a una clase con 23 pupitres. "No queremos que vaya con nuestros hijos porque corren peligro", afirmaron en varios medios, alegando problemas de convivencia debido a conflictos leves entre los menores.

    Por cierto, Juan tiene diversidad funcional: le han diagnosticado TDAH, un Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad. Según la Federación Española de Asociaciones de Ayuda al Déficit de Atención e Hiperactividad (FEAADAH), este trastorno puede desembocar en problemas en las relaciones con los compañeros, disminución del rendimiento académico que suele desembocar en fracaso escolar y, debido a todo esto, pueden desarrollar síntomas depresivos y conductas negativas.
    Carme Fernández, directora de la Fundación Gerard por la educación inclusiva, explica que «simplemente es un niño que tiene una forma de relacionarse que no es la convencional o que molesta en la clase y que, como carece de los apoyos que tiene que tener, ha llegado al extremo».

    Han pasado siete meses y la situación está, para el centro, normalizada; aunque para el padre de Juan, su hijo está mucho peor.

    La ilusión perdida

    Al preguntar a Manuel, el padre de Juan, cómo lleva esta situación, se queda callado y, al otro lado del teléfono, se oye el eco de la voz de un niño. «No me queda otra que aguantar y llevarlo lo mejor posible, por él».

    Cuenta que todo empezó con el rumor de que se estaban recogiendo firmas para que su hijo se fuera del centro escolar ordinario en que está escolarizado. «El inspector, sin decirme nada, le prometió a los otros padres que mi hijo se iba a cambiar a un colegio de educación especial pero, cuando los padres vieron que no era cierto, recogieron firmas y después convocaron una huelga». Reconoce que el Inspector de Educación le sugirió dicho cambio de centro pero Manuel insiste en que firmó para entrar en la lista de espera «porque me dijeron que era muy larga y que, por si cambiaba de opinión más adelante, mejor que firmara ya pero insistieron en que el niño nunca se cambiaría del centro sin mi consentimiento».

    Tras la huelga, no cambió de centro pero sí cambiaron muchas cosas. «Juan tenía una cuidadora de apoyo con la que había evolucionado mucho pero, como ella defendía a mi hijo y decía que no era peligroso, empezaron a presionarla hasta el extremo de que aún está de baja por motivos psicológicos». Para sustituirla, trajeron a otra persona con la que Manuel no está satisfecho. «Cada vez que ve al cuidador, se pone muy nervioso porque le presiona demasiado. Mi hijo va a otro ritmo, tiene poca memoria a corto plazo y no puede recitar una lección que se acaba de aprender; solo hay que saber llevarlo y darle tiempo, con cariño».

    Los otros padres siguen manteniendo que Juan debe irse. Mientras, Manuel reconoce que es «un niño de 8 años que mide 1,50 de estatura y pesa 60 kilos así que, si se cae encima de otro niño, puede hacerle daño» pero cree que la mayoría de los incidentes que ha tenido son menores. «Mi hijo se pone nervioso y si un niño le dice te voy a hacer esto, él le dice pues yo te voy a hacer más, pero son cosas de niños», resume.

    Lo que más le duele no son esas cosas de niños sino las de adultos. «Parece que todos pensamos que nuestros hijos tienen más derechos que los de los demás». Y, sobre todo que el colegio no haya tratado de mediar entre las familias.
    Actualmente, el niño sigue asistiendo a clase pero «no sé por qué todos los días tiene que tener un conflicto en el colegio cuando, antes de la huelga, no los tenía...». El último incidente, cuenta Manuel, fue una expulsión de 15 días que terminó a principios de mayo. En anteriores colegios, había tenido «algún problema puntual de alteración de nervios pero bueno, lo habitual del TDAH», comenta.

    Manuel suspira profundo y arrastra lentamente las palabras. «Ahora pocas veces quiere ir al cole… cuando era una de las cosas que más le gustaba. Creo que quieren sacarse al niño del colegio de encima como sea porque es más fácil».

    La burbuja de la exclusión

    Además de directora de la Fundación Gerard, Carme Fernández es psicóloga experta en Educación Inclusiva. La familia de Juan se puso en contacto con ella porque no sabían cómo manejar la situación tras el levantamiento de octubre y Manuel reconoce que han sido un gran apoyo «moral y legal».

    Ante todo, Carme insiste en aclarar que «el problema aquí no es el niño sino la escuela porque con las actuaciones y prácticas educativas no adecuadas que está realizando, solo ha hecho que el niño no reciba la atención que necesita por su diversidad funcional».

    Contundente, Carme incide en que se trata de un menor que necesita apoyos en las habilidades sociales y que, si no los recibe, va a tener comportamientos que se salgan de la norma o que sean entendidos como no adecuados. «Lo que no puede ser es que en vez de recibir una respuesta educativa (como debe ser y como tiene derecho a recibir), sea solamente castigos, sanciones y expedientes disciplinarios, que es lo que está sucediendo desde el mes de octubre», explica.

    Para Carme, el centro está contradiciendo la Convención de la ONU de los derechos de las personas con discapacidad porque «abrir un expediente disciplinario a un niño por tener un comportamiento inadecuado cuando no se le ha enseñado un comportamiento alternativo, va en contra de sus derechos que precisamente habla de la accesibilidad al aprendizaje de esos comportamientos». La directora de Fundación Gerard considera que esta actuación «raya la ilegalidad» y por ello están tratando de que «esta actuación se erradique porque es totalmente reprobable».

    Legalmente, los niños con diversidad funcional tienen derecho a recibir apoyos educativos individualizados y a tener acceso a la educación ordinaria. Aunque Carme opina que «para algunos centros, parece que es más cómodo 'deshacerse' del niño y no tener que hacer planificaciones o diseñar estrategias».

    Sin embargo, el de Juan no es un caso aislado, la Fundación Gerard lleva desde el año 2010 ayudando en la gestión de casos similares en todo el territorio nacional.

    Raíces y sentencias que marcan el camino

    A pesar de que el caso de Juan saltó a los medios por la protesta del resto de padres de alumnos, Carme no les apunta a ellos como origen del conflicto. «La raíz del problema está en la mala praxis de algunos profesionales de la educación y la omisión de responsabilidad de la administración educativa». Sobre las otras familias, cree que han sido víctimas de desinformación y que «la administración educativa no puede consentir que unos padres hagan huelga para echar un niño porque eso tiene muchísimo peligro y se puede trasladar a otros ámbitos de la sociedad. Y estamos hablando con niños de 8 años con diversidad».

    La psicóloga defiende la desaparición de los centros de educación especial y la educación inclusiva como derecho fundamental. «La Convención de la ONU insta a los estados que la han ratificado a acomodar sus leyes y normativas a este derecho. Y a pesar de que España ratificó esto en 2008, desde entonces creo que vamos a peor. Se está instalando un modelo que no es para nada inclusivo sino que son aulas específicas dentro de centros ordinarios. Y eso no es inclusión».

    «Hoy en día, la Ley dice que son los técnicos de la Administración Educativa los que deciden si el niño tiene que ir a un centro especial o ordinario pero si tenemos en cuenta que esta Ley, aunque legal, es ilegítima porque está contradiciendo un Tratado Internacional o Leyes específicas de la discapacidad».

    Por suerte, en los últimos años se han producido una serie de sentencias judiciales favorables a la inclusión (como, por ejemplo, la de febrero de 2016 en la que se reconoce a una niña autista el derecho a una educación inclusiva) porque las familias están empezando a denunciar y se está creando precedente.

    Sin embargo, aún queda mucho por andar hacia la inclusión. «Lo que no puede ser es que la actuación educativa adecuada dependa de la voluntad de las personas que en ese momento están en ese centro educativo. La Administración tendría que tener mecanismos de seguimiento, evaluación y puesta en marcha de los recursos que fueran necesarios para que estos apoyos que necesita el niño se efectúen con total garantía».

    La inclusión, un bien para todos

    Al contrario de lo que se pueda pensar, la educación inclusiva no es un bien para los niños con diversidad funcional sino para todos los menores. «Hay una serie de aprendizajes, no solo de valores, que no se pueden realizar si no convives en grupos heterogéneos donde haya una diversidad. De hecho, hablamos de diversidad funcional pero todos son diferentes, el resto también son diversos y la riqueza está en la convivencia de múltiples diversidades», razona Carme. «La inclusión no afecta a los niños con una diversidad funcional declarada sino a toda la sociedad».

    Y hace un llamamiento a los padres que, como los del caso de Juan, hayan levantado la voz para animar a separar a un niño de sus compañeros. «Están transmitiendo a sus hijos un mensaje demoledor: Cuando alguien no está dentro de los cánones que nosotros consideramos normales o convencionales, esa persona es susceptible de ser apartada. Y si alguien te molesta, te quejas y que se vaya a estudiar otro centro. Eso es lo que enseñamos y lo que estos niños van a hacer cuando sean mayores», reflexiona la psicóloga.

    La otra historia

    La directora del centro donde estudia Juan dice no poder pronunciarse sobre el asunto y nos remite al Inspector de Educación. El Inspector dice no poder revelar datos del caso y nos redirecciona a la delegación Territorial de la Consellería de la Educación de la Xunta de Galicia. En la Consellería nos remiten al Departamento de Comunicación que hace de intermediario del Jefe Territorial.

    Le preguntamos sobre las recientes expulsiones de las que le menor ha sido objeto y que, según indica el padre, han aumentado considerablemente a partir del momento de la huelga de los otros padres. En la Consellería nos transmiten lo siguiente: «En relación a la pregunta sobre la expulsión de este alumno, desde la Xefatura Territorial de Educación en Pontevedra no podemos aportar dato alguno, salvo incidir en que se trata de una decisión del centro de régimen interior dentro del Plan de Convivencia».

    Insisten, además, en que «el niño está escolarizado con normalidad» y por tanto se rige por «el mismo Plan de Convivencia que el resto, con las mismas obligaciones y derechos».


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    Vueling

    Ay, las vacaciones. Esa sensación de abrir los brazos y lanzarte a zancadas a lo desconocido o, al menos, a un escenario poco habitual en tu día a día. Así me sentía yo a finales de la semana pasada, deseando deslizarme por calles nuevas y perderme entre la muchedumbre. Tres días después pensé 'qué corto se me ha hecho el viaje'. Y parece que el destino decidió escucharme y, para mi desgracia, darme lo que había pedido. Aunque como suele pasar en las películas, mi genio de la lámpara –Vueling– me concedió mi deseo de forma demasiado literal.

    Habiendo ya empezado el viaje con un día de retraso por la cancelación de mi vuelo A Coruña-Londres el día 19 de mayo por una huelga de controladores en Francia, salgo finalmente hacia la capital inglesa el día 20. "Bueno, es una causa de fuerza mayor", pienso al principio; aunque se me tuerce un poco el gesto al ver que la huelga llevaba anunciada semanas y que me hubiera ocasionado menos trastorno si me hubieran avisado de mi cambio de vuelo unos días antes. "Venga, no voy a empezar las vacaciones enfadada, mejor llevarlo con buen humor". Asumo el cambio pensando un mal comienzo puede llevar a un buen final. Me equivoco.

    Mi regreso fue, digamos, estilo Pekín Express. Una carrera y casi yincana hacia casa, con más ganas de llegar de las que al inicio tenía de irme. No voy a decir eso de 'no valoramos lo que tenemos hasta que lo perdemos' -bueno, ya lo he dicho- pero sí, estaba cansada y tenía que trabajar al día siguiente, así que el día 23 de mayo, lunes, partí rumbo a Heathrow con tiempo de sobra para comprar unos libros en el aeropuerto y esperar a mi embarque sin prisa. "No quiero ir justa de tiempo", pienso; horas después, era exactamente eso lo que me sobraba.

    A las 15 horas llego ya al aeropuerto. Un control de seguridad, una vuelta por las tiendas del interior y a esperar sentada frente a una pantalla. Mi vuelo, Vueling VY7101, parece estar en hora así que me recuesto en un asiento con un libro en la mano echando un ojo de vez en cuando al panel. Me vibra el móvil con un aviso en inglés diciendo: "Hemos actualizado el estado de tu vuelo. Para más información entra aquí" y un enlace a su web. Entro. Tres horas de retraso.

    Vueling

    "Llegaré muy tarde a casa pero podría ser peor". Y me divierto en parte imaginando que podré acabar el libro que tenía pendiente y empezar el que acababa de comprar. Unos 20 minutos después, distingo entre el murmullo del tumulto las palabras "Coruña" y "retraso".

    Miro a mi alrededor. Dos parejas visiblemente molestas gesticulan y alzan la voz. De nuevo, vibra el teléfono. Mi vuelo, que en principio debía despegar a las 17 horas, ya no está retrasado hasta las 20h sino ¡hasta las 00,10h de la noche! Entro de nuevo en el enlace para ver el estado de vuelo y, encima de la hora, leo "desviado a Santiago". Un grupo de personas con una niña de unos 4 años se queja en alto sobre el retraso. "¡Al menos nos pondrán un bus!", comentan.

    Me arremolino en el asiento y empiezo a buscar en internet información sobre cómo debo proceder mientras espero. ¿Me darán un vale para cenar? ¿Me llevarán en bus a mi ciudad? Escribo a familia y amigos para informarles de la nueva situación y, sí, también para ejercer mi derecho a la pataleta, que siempre es muy liberador. "Venga, podría ser peor… ya no puedes hacer nada así que conserva la calma y espera, ya no puede ser peor". Error de nuevo.

    Son ya las 5 de la tarde y mi móvil vibra de nuevo y por última vez. "Lo sentimos. Por motivos operativos, tu vuelo ha sido reprogramado para mañana. Para más información, contacta con nuestro personal en el aeropuerto". ¡¿Cancelado?! ¡¿Mañana?!

    De un salto, me levanto del asiento sacudiéndome la calma y la paciencia. Empiezo a buscar con paso rápido un cartel de información donde pueda conseguir datos sobre qué está pasando, deseando que sea una broma pesada de una aerolínea con alma de humorista. Una chica de información me recomienda ir a la zona de Atención al Pasajero de las aerolíneas. Llego y me encuentro el cartel de Vueling y una mesa vacía con un letrero que pone: "Lo sentimos, este puesto está cerrado" junto a una lista de teléfonos a los que poder llamar.

    Llamo. Un contestador me pide que indique el motivo de mi llamada. Trato de resumir mentalmente todos los improperios que me vienen a la cabeza y me decido por usar las palabras "Retraso y cancelación" como resumen de mi situación. La máquina me responde alegremente que lo sienten – creo que Vueling se ha disculpado ya tres veces en un plazo de media hora" y que me descuentan 20€ en mi próximo vuelo con ellos. ¡¿Próximo vuelo con Vueling?! ¡Si ni siquiera sé si voy a volar con ellos hoy!

    Me giro hacia las mesas de las otras compañías y les pregunto si saben si el personal de Vueling ha salido temporalmente. Deseo con todas mis fuerzas que me respondan que están en el baño, tomando un café o incluso que me he equivocado de sala y que me esperan sonrientes en la puerta de al lado. Spoiler: no acierto con mis suposiciones. "Uy, llevan tiempo sin estar nadie en ese mostrador", me dice una chica con porte de elfa del Señor de los Anillos bajo un cartel de Finair –aerolíneas finlandesas-.

    Llamo de nuevo al teléfono. Me vuelven a prometer 20€ en mi próximo vuelo. Ojalá se me vayan acumulando los descuentos por cada llamada que hago porque voy a necesitar otro vuelo. Me río sola porque es mejor que llorar. Y busco de nuevo otro puesto de información. "La única zona donde están las aerolíneas es esa sala" me dicen un porteador señalando hacia la puerta de la que acabo de salir. Corro hacia otra mesa de información y la recepcionista me señala al teléfono que tiene en la mano en modo altavoz, de donde salen los inconfundibles tonos de llamada. "Llevo una hora llamando a Vueling para daros información y no me contestan; lo sigo intentando".

    Me voy a otro puesto de información, movida por la necesidad de preguntar a cada uno de esos stands informativos con la esperanza de que alguien sepa algo más de mi vuelo. Obtengo la misma respuesta: no saben nada más que lo que pone en la pantalla, no hay nadie de Vueling en la zona de Salidas para preguntarles. Me animan a que les llame, les llamo, me prometen otros 20€ de descuento, me voy al siguiente mostrador de información.

    Al fin en uno de estos puestos me dan una idea: "No hay nadie aquí dentro pero puede que aún estén en la zona de facturación". Pregunto si puedo salir a esa zona sin problema, me dicen que sí. Me voy agolpando con otros pasajeros en los mostradores y nos vamos uniendo. Somos ya en torno a 5 personas, después 10, 15, 20… Hablamos y decidimos salir a la zona de facturación para quemar el que parece será el último cartucho.

    Llegamos a los mostradores de check in en la zona F del aeropuerto. Vacío. Las pantallas donde antes ponía "Vueling" están en negro. Nada. Nadie. Llamo, otros 20€. Las risas nerviosas se intercalan con lloriqueos de un bebé de 9 meses, cuyos padres intentan entretener mientras otros pasajeros vuelven a buscar las chaquetas violetas del personal de información del aeropuerto. "No queda nadie de Vueling ya en el aeropuerto". Son las 6,30 de la tarde.

    Nos dicen que se ha hecho una llamada para que acudamos a la zona de dentro de nuevo, Flight Connections, donde alguien nos dará más información. Subimos y nos disponemos a pasar el control de seguridad de nuevo cuando nos damos cuenta de que nuestros billetes ya no funcionan para entrar porque ya habíamos entrado una vez. Explicamos la situación, que nos que nos han dicho que podemos salir, que no hay nadie de Vueling, que no contestan al teléfono. Siguen apareciendo pasajeros y somos ya en torno a 30 personas confundidas y preocupadas. Nos prometen que traerán a alguien a explicarnos qué sucede y, mientras nos bajan de nuevo a la zona de facturación, nos dicen que están llamando para que alguien que represente a Vueling pueda venir a tramitar nuestra situación o decirnos a qué tenemos derecho. Mientras, nos vamos conociendo y apoyando unos a otros. Son las 7.

    Vueling

    Nos anclamos en la zona G de facturación, donde nos indican que esperemos una atención que no llega. El personal del aeropuerto ve al bebé y, supongo que por pena o puede que por miedo a una reacción por nuestra parte, empiezan a repartirnos botellas de agua y barritas de muesli. Los padres del niño piden un vale para comida de bebé y pañales porque todas sus cosas están en su maleta, facturada, y a la que nos les dejan acceder. Les piden paciencia porque "la persona de Vueling está llegando".

    A las 9 de la noche, seis horas después de nuestra llegada al edificio, alguien en nombre de Vueling nos atiende dándonos tres opciones: reembolso del dinero y no volar, cambio de nuestro billete para el día siguiente a las 13h o cambio del billete para otro día dentro de los próximos 7 días. Todos los que estamos juntos elegimos volar al día siguiente porque muchos vamos a perder un día de trabajo. Nos ofrecen entonces un hotel de cuatro estrellas cerca del aeropuerto y un billete de bus para llegar a él. Pregunto si es posible que me faciliten transporte a la casa de mi amiga en la que me estoy quedando y me dicen que sí, solo tengo que esperar un poco más. Espero.

    El personal nos atiende en inglés para tramitar el caso de cada pasajero y los que hablamos inglés vamos haciendo de traductores a los que no entienden el idioma. Faltan diez minutos para las 10 de la noche, hora en que la tienda del aeropuerto con comida de bebé y pañales cierra. Los padres del niño recuerdan que siguen sin el vale y finalmente les dicen que no hay un vale para ese caso y que vayan a comprarla y guarden el recibo para reclamar el pago a la compañía. Salen corriendo al Boots –tienda con productos de alimentación e higiene- más cercano.

    Ya a las 10, reparten los vales de hotel y bus y llevan a la manada a recoger sus maletas facturadas mientras espero mi taxi. Veo varios en la puerta y les digo que por qué no me dan uno de esos. "Solo tenemos un acuerdo con una empresa concreta de taxis y va a tardar mínimo una hora más en venir, más el tiempo que te lleve ir a casa de tu amiga".

    Sospecho que mi transporte les sale más caro que mi estancia en el hotel pero, agotada, me rindo y me uno a los demás en dirección al aeropuerto. Encontramos a una mujer que se despega de la silla de ruedas en que la han movido por el aeropuerto y sube temblorosa al bus. Le subimos las maletas. "Gracias neniños, es que tengo ya 80 años", dice sonriente. Nos pregunta varias veces que a dónde vamos en bus; le explicamos que volaremos al día siguiente y, una vez bajamos del bus, la acompañamos hasta la recepción del hotel pidiendo que la guíen.

    De repente, me doy cuenta de que ya hablo en plural y de que los pasajeros nos buscamos unos a otros para ver si estamos todos bien y para compartir los datos que cada uno ha ido recopilando. Me voy a dormir pensando que lo peor ha pasado y que al día siguiente volaré a las 13h.

    Martes 24 de mayo. Bajo a desayunar y escucho de boca de una mujer de unos 60 años "retrasado" y "Coruña". Miro mi móvil; no ha vuelto a vibrar desde ayer cuando me dijeron que no volaría. Entro en la web. El vuelo VY7101 pone fecha de salida a las 18,30 horas. ¡Son aún las 9,30 de la mañana!

    Busco a mis compañeros de desgracias y uno de ellos me dice que ha conseguido otro teléfono donde contactar a Vueling y que le han transmitido que saldremos a las 16h y que no se fíe de la hora de salida que figura en la web pero que las pantallas del aeropuerto quizá no están actualizadas. Carcajada (nerviosa) general. ¿De qué nos fiamos entonces, si encontrar a alguien que responda por Vueling nos llevó ayer 7 horas? Le dicen, además, que debemos ir al aeropuerto temprano para facturar como si nuestro avión saliese a las 13h cuando nos han dicho que no lo hará.

    El grupo de pasajeros en el hotel se mueve hacia el aeropuerto, otra vez a la zona de facturación F. Esta vez sí hay cartel de Vueling. Pregunto al supuesto personal de Vueling si son de la compañía; me dicen que solo están facturando en su nombre pero que no son de Vueling. La gente hace cola para hacer el pack: conseguir su tarjeta de embarque nueva, facturar su maleta y poner una hoja de reclamaciones. Tres en uno.

    Esperamos, esperamos, volvemos a esperar. Las pantallas ponen que hay dos vuelos a Coruña con una diferencia de 45 minutos entre ellos – el primero de ellos a las 17,45h- y cunde la confusión sobre cuál es el nuestro. Finalmente uno de ellos pone "puerta 9" y vamos a ver qué sucede. "Este es el sitio correcto, entrad aquí", me dicen el personal al llegar a una sala cuadrada sin baño donde se apelotonan más de 100 personas que transforman el aire en una masa densa y cálida.

    Nos enteramos por amigos y conocidos de que ha salido el otro vuelo antes que nosotros y suponemos que nos han metido a esta sala para tenernos allí mientras los otros pasajeros embarcan. "Será que prefieren tener a 150 personas cabreadas en vez de a 300 y a los otros los han pasado a su hora", se comenta. Tiene sentido pero no podemos confirmarlo. Son las 17,30h.

    Pregunto al personal si falta mucho porque, en teoría, deberíamos estar embarcando y no hay movimiento. Me dicen que harán un anuncio de un cambio y empiezo a sudar de nuevo. Varios señores de unos 65 años gritan en español al personal que no entiende las palabras pero sí los tonos y los gestos. Se limitan a pedirles paciencia en inglés. Desde fuera, llega a parecer que se entienden y es que el contexto ya explica casi todo. Anuncian media hora más de retraso y nos reparten por primera vez hojas con los Derechos del Pasajero.

    Por fin, 18,30 embarcamos. Media hora de espera dentro del avión y dos horas de vuelo después, llegamos a Coruña a las 22h hora española entre flashes de fotógrafos y cámaras de televisión. Parece que hemos vuelto de la guerra y las emociones salen a flote, a algunos con risas nerviosas a otros con gestos de enfado y ojos vidriosos de rabia.

    Muchos nos damos 20 minutos más para poner una nueva reclamación en el aeropuerto de llegada, donde tampoco hay personal de Vueling sino una ventanilla de reclamaciones general. Nos intercambiamos teléfonos, nos despedimos entre nosotros con el afecto de quien comparte un infortunio y nos dedicamos una última sonrisa agridulce. "Suerte chicos, y buen Vueling".


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